El primer iPhone poseía pantalla táctil capacitiva, altavoz y auricular, micrófono, cámara de 2 megapíxeles, entrada para auriculares, conectividad EDGE y Wi-Fi. Puede reconocerse por su parte trasera, que está dividida en 2, la parte superior es de aluminio, mientras que la inferior es de plástico negro y contiene las antenas. Tenía un procesador de un solo núcleo y una memoria RAM de 128 MB. Se pueden encontrar modelos con memoria interna de 4 GB (que solo se vendió 2 meses), 8 GB y 16 GB; pantallas de 3,5 pulgadas tipo LCD, táctil y una resolución de 320 x 480 píxeles.
10 años después de su lanzamiento, este iPhone es una verdadera pieza de coleccionistas un poco difícil de conseguir, al punto tal que las unidades nuevas y con la caja sellada pueden llegar a valer unos cuantos miles de euros.
Es que la gran revolución que marcó el iPhone con respecto a los teléfonos que entonces tuvo que ver con su interfaz, ya que era la primera vez que se basaba en una experiencia táctil multi-touch, con lo que la relación del usuario con el terminal se disparaba exponencialmente gracias al sistema operativo. iOS permitía controlar todo con los dedos, una sofisticación nunca antes vista en un dispositivo móvil. Un nuevo concepto que marcó un antes y un después en el modo de interactuar con la tecnología.
Otra impronta que se puede percibir en sus modelos es la oportuna adaptación a los tiempos que corren, reflejada en el número de ventas del iPhone, pues en julio/2016 alcanzó 1.000 millones de terminales vendidas: todo bajo el objetivo de "producir los mejores productos para lograr diferenciarnos", celebró Cook entonces.
Hoy, a 10 años de su lanzamiento, se esperan ciertos cambios importantes. Por ejemplo, la introducción de pantalla OLED que cubra toda la parte frontal del teléfono, carga inalámbrica y la eliminación del botón frontal.