Hasta marzo la proyección anual se ubicaba en 11 millones de toneladas, 9,9% por debajo de lo anotado el año pasado; pero si entonces se esperaba un descenso de más de 1,2 millón de toneladas, el bajón pronosticado luego se estiró a 1,6 millón.
En enero el conjunto de las cuatro fábricas nucleadas en la entidad (Loma Negra, Holcim, Cementos Avellaneda y PCR) vaticinaba que la caída interanual se limitaría a sólo 1,8%, mientras en febrero ya se proyectaba una baja de 4,5%.
Los ejecutivos de las empresas atribuyen el frenazo -que ahora parece haberse revertido- al contexto recesivo de la economía.
Señalan también la decisión de la nueva administración gubernamental, que tuvo que paralizar un conjunto de obras de infraestructura para realizar auditorías, hacer más eficiente el uso de los recursos y corregir vacíos normativos e irregularidades.
El retroceso en los despachos totales acumulados durante el período enero-mayo es de 13,2% y se produce luego de observarse envíos récord a lo largo de 2015, vinculados con el importante dinamismo de ese período en la construcción de viviendas y de las obras públicas.
Según la AFCP, la tendencia de la industria fue ascendente desde el piso de 2002 (con ligeras bajas en 2009 y 2014) hasta tocar su máximo nivel en octubre pasado.
En mayo se despacharon casi 890.000 toneladas (incluyendo exportaciones), lo cual representó una baja de 22,7% respecto de la marca máxima histórica mensual alcanzada por el sector en octubre último, con más de 1,1 millón de toneladas.
Sólo en algunos meses de 2012 se encuentran niveles mensuales tan bajos de entregas de cemento.
Los retrocesos mensuales anotados en la demanda local del principal insumo de la construcción habían sido de 12,1% en noviembre, de 5,9% en diciembre, de 8% en enero, de 6,6% en febrero, de 10,4% en marzo y de 14,5% en abril.
En la AFCP confían en que se haya quebrado la tendencia negativa y prevén un cierto repunte de la actividad en la segunda mitad del año, que permitiría morigerar el desplome de los primeros meses de 2016.