En Córdoba, hace poco había sido inaugurado un depósito de última tecnología y se lanzaron dos innovaciones, como el yogur con tapa a rosca y la línea de flanes caseros.
Exportaciones en crisis
La asfixia financiera que aqueja a Sancor, con sus 15 plantas y 4.700 empleados, es consecuencia de que el 50% de su producción se exporta, en su mayoría, a 2 destinos en crisis, uno más comprometido que otro, como Venezuela y Brasil. A este último se despachan la manteca salada y el queso montañoso elaborados en Sunchales. Con el país caribeño hay un contrato por 40.000 toneladas de leche en polvo por US$ 150 millones, cuyo cobro se encuentra demorado.
Pero además reconoce un factor sectorial que afectó la producción, como el congelamiento de precios y la crisis climática 2015. El vicepresidente de la Confederación Rurales Argentinas (CRA), Jorge Chemes, habla de un 50% de caída en la lechería.
Sobre llovido, mojado, el referente de Apymel (Asociación de Pequeñas y Medianas Empresas Lácteas), Luciano Di Tella, había anticipado tras el temporal de abril que “1 de cada 4 litros se pierde”, por lo que apenas se producirían unos 7.500 millones de litros de leche este año, que sólo alcanzarían para abastecer el mercado doméstico.
“Este año no se exportarán lácteos”, sentenció, y advirtió que las industrias más castigadas son SanCor, Ilolay y la canadiense Saputo. Mientras las que se dedican exclusivamente a la leche en polvo para exportar “están reaccionando con suspensiones frente a un escenario con mucho de imprevisto”. En esta situación, aseguró, están La Sibila, de la familia Boglione; Corlasa del grupo peruano Gloria (en Esperanza) y La Ramada de la familia Gonella (en Franck).
Por más que se haya recibido cierto alivio que Venezuela pague una parte de sus deudas, US$ 80 millones, la decisión empresarial de achicar la estructura parece inmodificable. En Sunchales se procesan a razón de 800 litros diarios por cada operario, contra contra los 2.000 que lo hacen en las firmas más eficientes en el mundo. Si todo saliera bien, se abocarán a apuntalar la distribución, para lo cual cuentan con un flamante centro de logística robotizado y de grandes dimensiones recientemente estrenado en Sunchales.
Además de las negociaciones para vender y los retiros voluntarios en curso, a la cooperativa le quedan otras dos opciones con las que no comulga: el concurso preventivo y la intervención por parte del Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social, órgano encargado de controlar las Cooperativas.