Desde el consorcio de gestión del puerto de Ingeniero White, donde se administra el ingreso y salida de buques, se informó que el proceso de regasificación se reanudará recién esta tarde, por lo que se estima que comenzaron a destrabarse los pagos. Para las 16.00 está previsto el ingreso al muelle de Compañía Mega, del metanero Lobito, que descargará 55.000 toneladas de GNL, publica Clarín.
Ante el retraso en el proceso de regasificación, algunas empresas del polo petroquímico admitieron que durante los últimos días sufrieron restricciones en la provisión de gas, algo habitual en pleno invierno, aunque poco común en esta época del año.
Cabe destacar que las modalidades de contratación establecen que las operaciones de descarga en los puertos no se inician hasta tanto no se haya abonado el embarque, cuyo costo individual se ubica alrededor de los US$50 millones. Luego hay que sumar la multa por el retraso respecto de la fecha pactada, estimada en unos US$75 mil diarios. En el caso del Sestao Knutsen, que espera autorización para descargar desde el 22 de setiembre, la suma por multas trepa a los US$1.125.000.
[ pagebreak ]
Se trata de las ironías de la Administración Cristina: el déficit cambiario energético fue notable a partir de 2010, pero en 2014 es menos dramático a causa de la recesión. Si en 2015 el PBI aumentara 3% el déficit podría saltar a los US$11.000 millones de acuerdo a los trabajos que tienen los candidatos presidenciables. Entonces, la Argentina está atrapada. Tiene problemas con la importación de energía porque no tiene dólares. Pero lo favorable es que hay recesión porque sin dólares y si Axel Kicillof tuviera éxito en reactivar el mercado interno, la importación destrozaría la economía.
# Riesgo ambiental
Por otra parte, además de la cuestión económica, hay que tener en cuenta el riesgo ambiental que existe ante la presencia durante varios días de esos barcos a pocos kilómetros de la segunda ciudad más grande del interior bonaerense.
Sobre este tema, tiempo atrás, el ex secretario de Energía de la Nación, Emilio Apud, advirtió que ”las instalaciones de Gas Natural Licuado (GNL) como la ubicada en Bahía Blanca no son aceptadas por muchas compañías del exterior, al no reunir las condiciones de seguridad establecidas en las normas internacionales”. Por ejemplo, British Gas posee la flota de metaneros más grande del mundo y plantas regasificadoras en varias partes del planeta, y prohíbe el ‘ship to ship’ o transferencia de Gas líquido de un barco a otro barco como se realiza en Bahía Blanca y Escobar.
El especialista dijo que las normas internacionales vigentes establecen también ciertas distancias a los lugares poblados o de actividad económica. Dijo que para el caso de ignición de un derrame de GNL en el agua se aconseja estar alejados a una distancia de 9 kilómetros a la redonda de lugares habitados, mientras que para una emergencia con riesgo de explosión del buque metanero, se exige una salida rápida hacia alta mar ya que la onda puede afectar de distinta manera hasta un radio de 40 kilómetros. Puede afectar en consecuencia una superficie 25 veces superior a la de Capital Federal.
Apud puntualizó que aún hoy no deja de llamarle la atención la instalación de un buque regasificador en Escobar, proyecto que exigió la modificación del Código Urbano municipal y se debieron hacer excepciones a las reglas de navegación y seguridad.
“Hay un montón de cosas que me hacen pensar que primó el interés de algunos de acceder rápidamente al negocio de la importación, que es muy importante porque cada barco significa 45 millones de dólares en gas. Las urgencias y las improvisaciones benefician a unos pocos vivos que están en el negocio de la comercialización y del transporte”, aseguró entonces.