Nadie recordaba la estrecha relación entre el senador Guastavino, el difunto ex presidente Néstor Kirchner y la Presidente.
Pero ella sí lo recordaba, evidentemente.
Además, el “Pemo”, tal como se lo apoda al senador nacional, fue un leal a los K desde siempre.
Esta novedad sería la que forzó, en apariencia, que Urribarri demorara tanto la designación de su sucesor y la fecha de las elecciones.
Él estaba esperando que Pedro Guastavino terminara de decidir si aceptaba el ofrecimiento realizado por la Presidente.
De acuerdo a varias fuentes consultadas, todas dignas de crédito, esto ya habría ocurrido.
Urribarri teme la fuga de aliados/seguidores/clientes suyos hacia el gobernador bonaerense Daniel Scioli, y entoncó en la página web del diario La Nación un buen 'partner' para la difusión de sus declaraciones.
¿Qué dijo Scioli para que Urribarri se enojara tanto? Una obviedad: “la Argentina necesita alguien previsible, confiable, que dé tranquilidad y que ponga al país en la agenda del desarrollo. Yo siento que ese punto de encuentro de todo lo que es el peronismo, el oficialismo y los sectores que no quieren desandar la recuperación en muchos aspectos, yo los represento”.
Urribarri le contestó: “Algunos dirigentes, que viven preocupados por su imagen y por las encuestas, parece que tienen ojos en la nuca y miran el pasado con nostalgia. La década ganada es un bien del pueblo argentino y no hay ningún dirigente que pueda arrogarse ser punto de encuentro de un proceso tan complejo, como ha sido avanzar sobre las grandes corporaciones y los economistas que responden a intereses foráneos”.
El entrerriano agregó que él “desconfía de los candidatos previsibles y confiables, porque parecen hablarles a los mercados”.
Y explicó que “a Daniel lo respeto, pero tenemos diferencias, él confunde cuestiones esenciales: peronismo, oficialismo y kirchnerismo somos una misma cosa”, y luego sumó el consabido relato sobre la década ganada y todo lo que siempre repiten los kirchneristas. Blablablá.
Es evidente que Jorge Busti eligió, en su momento, un heredero sin muchas luces. El problema es que no comprendió que tampoco tenía mucha conducta. Por lo tanto, lo previsible y confiable le queda grande.