Citando fuentes "cercanas al grupo", sin precisar si se refería a Volkwagen o a Fiat Chrysler, el semanario aseguró que "los italianos se concentrarían en la marca deportiva Ferrari" mientras que Volkswagen quiere hacerse con Chrysler para resolver los problemas de comercialización de la marca alemana en USA.
Así, resulta que el activo Chrysler, que aprovechó Fiat para controlar luego de la crisis en USA en ocasión del derrumbe subprime (2008), se ha transformado en un acierto estratégico.
Sin embargo hay varios obstáculos que impiden un posible acuerdo:
> el precio de la transacción, y
> la estrategia elegida por el presidente de Fiat Chrysler, Sergio Marchionne, para el futuro de la automotriz.
Y Marchionne no es cualquier personaje en Fiat Chrysler. Él es quien resucitó una automotriz en vías de extinción porque los herederos de Giovanni Agnelli habían demostrado una enorme incompetencia para gestionar la compañía. En verdad, ellos sólo saben gastar la fortuna heredada, pero no cómo conservarla y menos cómo multiplicarla.
Volkswagen tiene grandes problemas para comercializar con éxito sus modelos en USA, y Chrysler (la gran apuesta de Marchionne para reinventar la marca Alfa Romeo en el mercado estadounidense) le permitiría a Volkswagen ganar una red de concesionarios consolidada y una amplia gama de exitosos todoterrenos y pick-ups, vehículos por los que el público estadounidense tiene una especial predilección.
Ahora, nadie considera seriamente el rumor de que los herederos de Agnelli se concentrarían en Ferrari/Maserati, marcas de lujo del holding.
Maserati es un problema pese a todo lo que invirtió Fiat para recuperarla. Y Ferrari, en un mal momento que acumula varios años de fracasos en la F1, resulta un negocio pequeño, excepto para Luca de Montezemolo, a quien 'Gianni' Agnelli envió a esa empresa apenas comenzó a comprarle acciones a Enzo Ferrari.