La reunión está presidida por Ramón Fernández, titular del tesoro francés y presidente del Club de París. Hay representantes de todos los países involucrados.
Desde el organismo, anticiparon a ese medio que habrá un comunicado oficial, posiblemente durante la tarde o noche.
Uno de los puntos centrales de los intercambios tiene que ver con la participación o no del FMI en el acuerdo. Algunos de los países miembros del Club se muestran inflexibles y no quieren cederle a la Argentina que el organismo no audite sus cuentas.
En este sentido se había manifestado la ATFA, una asociación que representa a tenedores de bonos que no ingresaron a ninguno de los canjes de deuda que realizó la Argentina.
"Acordarle a Argentina un derecho especial para evadir los requisitos de larga data del Club en este caso podría también sugerir que el Club aprueba a una nación que no solo ha mentido regularmente sobre sus estadísticas económicas sino que además sigue despreciando las normas y reglas internacionales, adopta políticas comerciales proteccionistas y encarcela y multa a los individuos y organizaciones que disienten de su gobierno", manifestó Robert J. Shapiro, titular del grupo de presión.
Más allá de que un acuerdo puede resultar positivo, desde el mismo cristinismo se encargaron de bajarle el tono a lo que puede venir después de una eventual reconciliación con el Club de París.
Aldo Ferrer, un respetado economista cercano al Gobierno (incluso fue embajador en Francia), pidió no hacerse demasiada expectativa al respecto.
"No hay que pensar que porque se solucione vaya a venir una avalancha de inversiones. Es un buen paso pero no cambia la naturaleza de los problemas", dijo Ferrer en declaraciones radiales.
Opinó además que las negociaciones que encabeza el ministro de Economía en Francia con los representantes del Club de París "parecen bien apuntadas porque hay voluntad de las dos partes para encontrar una solución", según consignó la agencia NA.
"Esperemos que esto se arregle porque despeja un obstáculo con los países miembro", indicó el economista quien recalcó como positiva la firmeza de Argentina para que el FMI no intervenga en la negociación.