La fábrica fue construida en 11 meses sobre un predio de 9 hectáreas que ocupó la ex fábrica textil Uzal. En este lugar trabajan 250 personas que llevan adelante el proceso de fabricación de microchips para abastecer el mercado de los dispositivos inteligentes como son los pases recargables para el transporte público, teléfonos móviles, tarjetas bancarias y pasaportes, entre otras.
El plan desarrollado contempla abarcar toda la cadena de producción: desde la extracción de arena de sílice para la fabricación de las obleas que cortan las virutas, hasta la producción de los sofisticados microchips.
Gainza Eurnekian también explicó que pretende suministrar chips a los productores en Brasil para tarjetas inteligentes y a Estados Unidos para fichas de pasaportes.
"Muchas veces, el diseño de la propiedad intelectual es nuestro, otras veces pertenece a los clientes y se produce bajo las patentes existentes proporcionadas por ellos. Para esto, contamos con un departamento de desarrollo específico” y agregó que: “es la primer planta de esta naturaleza en Sudamérica y hay solamente 7 en el mundo con estas características”.
En concordancia con lo expuesto explicó; “lo más importante es que la Argentina con esta obra se posiciona en el mercado del desarrollo internacional”
Por su parte, el presidente de Corporación América, Eduardo Eurnekian, aportó: “esta planta no se instaló solo con inversión de capital, sino con el esfuerzo de toda la gente que trabajó en el proyecto, así como de los inversores que nos acompañaron en su realización porque decidieron apostar, como nosotros, por el futuro de la Argentina”