El Comité Central del Partido Comunista de China (PCCh) ha destituido a Bo Xilai, uno de los líderes más carismáticos del partido y aspirante a formar parte de esa nueva cúpula directiva que se constituirá el próximo otoño en el congreso del PCCh, según ha informado la agencia oficial china Xinhua.
Su lugar lo ocupará Zhang Dejiang, conocido viceprimer ministro conservador. La destitución de Bo, un "peso pesado" y "príncipe" de la quinta generación, hijo de un líder revolucionario igual que el futuro presidente, Xi Jinping, confirma la mayor crisis política en el PCCh desde la matanza de Tiananmen en 1989.
Analistas como Cheng Li, sin embargo, entiende que su reemplazo es “tan principesco como Bo” por se también hijo de un histórico del partido y de la misma facción política que Bo.
La destitución, anunciada este jueves (15/03) tras concluir la sesión anual de la Asamblea Popular (Parlamento), impedirá que Bo, secretario general del PCCh en la megalópolis de Chongquing, exministro de Comercio y exalcalde de Dalian, sea elegido en el congreso de otoño como uno de los 9 miembros del Comité Permanente, que deberá cambiar el máximo liderazgo del país.
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Bo Xilai, que había desarrollado una intensa campaña mediática con vistas al congreso dejando muy en claro sus ambiciones políticas, ha sido víctima del accionar de su mano derecha, Wang Lijun, premiado jefe de policía por su lucha radical contra la corrupción pero que fue cesado el pasado febrero por una inexplicable visita de 24 horas que realizó a un consulado de USA, donde habría intentado pedir asilo político.
Wang fue el brazo ejecutor de la controvertida campaña de lucha contra la criminalidad y la corrupción llevada a cabo por Bo en Chongqing, que desembocó en la detención de 2.000 personas, el enjuiciamiento de 500 y la ejecución de 13, incluido el antiguo director de la Oficina Judicial. La campaña le ganó la simpatía de muchos residentes de la municipalidad, pero fue criticada por saltarse los procedimientos legales y haber sido realizada con el único afán de ganar notoriedad y servir de catalizador para su carrera política.
Las relaciones entre Bo y Wang se agriaron, según algunas informaciones, después de que fuera puesta en marcha una investigación a antiguos subordinados de Wang en su cargo anterior en la ciudad de Tieling (provincia norteña de Liaoning). Tras ser transferido a un puesto de menor rango, el 6/02 Wang condujo desde Chongqing a Chengdu en un aparente intento de pedir asilo en el consulado de USA. Se quedó allí toda la noche y solo lo abandonó una vez que llegó un equipo de investigadores del Ministerio de Seguridad del Estado enviado desde Beijing, que se lo llevaron a la capital.
Según los analistas, las destituciones de Bo Xilai y su adjunto Wang Lijun responden a la feroz lucha de poder que se está viviendo entre clanes y familias políticas, que intentan posicionarse ante el decisivo congreso del PCCh que elegirá a los líderes de la próxima década.
Bo Xilai es conocido por haber dirigido la espectacular transformación de Chongquing, ciudad-laboratorio de 33 millones de habitantes, una de las 5 mayores megalópolis de China, convertida bajo su etapa en una plaza económica de primer orden.
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El carismático dirigente pasó 5 años en prisión por pertenecer a una familia considerada intelectual y crítica con el sistema durante la Revolución Cultural. Su padre era Bo Yibo, un importante líder del PCCh y compañero de Mao Zedong que fue perseguido en esa época. Su madre se suicidó.
Pero al ser rehabilitado por el régimen, Bo intentó marcar su ascenso político con la recuperación de tradiciones maoístas que llevaron a apodarle “Rojo”, como canciones revolucionarias en la calle, mientras hacía reformas y luchaba contra las poderosas mafias de la zona. Pero, según fuentes cercanas al PCCh, Beijing vio peligro de enfrentamiento abierto entre el Ejército y el partido si los militares del suroeste del país brindaban protección a Bo por ser amigos de su famoso padre, Bo Yibo, compañero de Mao.
Agresivo negociador como exministro de Comercio, su estilo asustó al partido, donde no se le conocen apoyos claros. "Quiso ponerse la medalla de la lucha contra la corrupción, pero en el régimen chino esa función corresponde al secretario general del PCCh y presidente, actualmente Hu Jintao", explicaron las fuentes, para las que "Bo quería presentarse como salvador del mundo y causó bastantes problemas al Partido".
El primer ministro, Wen Jiabao, reconoció que el asunto era "muy serio" y pidió al PCCh de Chongquing una "reflexión seria" y extraer lecciones del caso de Wang. La noticia del cese ha sido uno de los temas más comentados por los internautas chinos en Weibo (el Twitter chino), con diversidad de opiniones.
Su caída abrupta, anunciada el jueves (15/03) por la agencia oficial de noticias Xinhua, amenaza con avivar la tensión entre sus seguidores, que favorecen una versión más tradicional de socialismo dominado por el Estado, y los críticos liberales, que lo veían como un oportunista peligroso.
Ahora se debate si Bo recibirá un cargo honorífico o si será juzgado.