La retirada de Perry deja el campo republicano en manos de 4 candidatos: el líder Mitt Romney, moderado en asuntos sociales; el ultraconservador Rick Santorum, que obtuvo un buen resultado en Iowa; Gingrich, y el libertario Ron Paul, que defiende la reducción del Estado federal a su mínima expresión.
Perry es el 3er candidato en retirarse después de que comenzaran las elecciones primarias, tras Michele Bachmann y Jon Huntsmann.
A diferencia de ambos, a Perry se le consideró en verano como alguien que podría llegar a ganar la nominación. Tenía un currículum que así lo presagiaba: 4 veces gobernador de Texas, durante más de una década (fue el sucesor de George W. Bush en el cargo).
En estos comicios Perry no tuvo peor contrincante que sí mismo. Sus meteduras de pata fueron proverbiales y, en muchos casos, provocaron hilaridad. En el debate del lunes pasado afirmó que Turquía es un país gobernado por islamistas radicales, y que está alineado políticamente con Irán. (Turquía es un país miembro de la OTAN, y un sólido aliado de USA y Europa).
En un anuncio, Perry dijo que había sido un error haber revocado la ley que prohibía a los homosexuales servir abiertamente en el Ejército norteamericano. Pero ese ultraconservadurismo no siempre ha sido fácil de mantener, sobre todo dada su dependencia de las bases hispanas en un Estado fronterizo como es Texas, que tiene un 37,6% de latinos.