Los asesinatos no tienen relación entre sí y cada uno tiene un contexto propio, pero todos tienen algo en común: las víctimas fueron asesinadas "cuerpo a cuerpo" (por asfixia, golpes o cortes), es decir, sin el uso de armas de fuego.
Esa es una de las principales teorías detrás del asesinato de Candela Sol Rodríguez, la niña de 11 años cuyo secuestro y muerte en agosto pasado dio pie a la seguidilla de infanticidios.
Al igual que en ese crimen, la muerte de Nicole Milagros Rodríguez, de 5 años, a comienzos de noviembre, también se atribuye a una "vendetta" contra el padre de la niña. También el de Tomás Santillán en Lincoln, caso por el cual está detenido el ex novio de la mamá. El niño fue asesinado con un hacha. En el caso de Gastón, en Miramar, el móvil habría sido el robo. En este caso el único detenido es el novio de la hermana de la víctima.
Pero más allá de esos dos casos, los especialistas aseguran que la mayoría de los infanticidios que se cometen por venganza contra los padres no son contra la figura paterna, sino contra la madre.
Según un informe del Observatorio de Femicidios –creado por el organismo en 2008 para monitorear los casos de abuso- en 2011 fueron asesinados 17 menores en Argentina con el objetivo de "castigar" a las madres.
El informe del Observatorio de Femicidios se elabora sobre la base de lo que publican unos 130 medios argentinos. Sin embargo, los propios autores del estudio admiten que las cifras reales son mucho mayores, ya que la prensa sólo recoge algunos de los casos.
Lo cierto es que el rebote mediático es enorme y los especialistas sostienen la posibilidad de que tanta exposición esté generando un "efecto de contagio criminal", al inspirar a personas con tendencias violentas a replicar lo que ven por la TV.
Esto es lo que dejó el 2011, en materia de casos policiales más resonantes. Veremos que depara el 2012.