Abdo, quien lució cansado y, para algunos, hasta parece desgastado por la situación que atraviesa la institución, anunció que ha puesto todo el capital que podía aportar y que antes de fin de año el club debe hacer frente a una deuda de $54 millones.
La prueba está en que el propio Abdo se animó a asegurar que si no logra el consenso la semana que viene y no le aprueban los puntos a tocar, podría dar un paso al costado, más allá de algunos dirigentes consideran que fue una declaración expresada en "caliente". El futuro de la institución depende en gran medida de las próximas decisiones dirigenciales (ni que hablar de lo que pase con Bánfield), ya que si se producen cuatro renuncias más, se debe convocar a elecciones nuevamente.