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La peligrosa obsesión de Hugo Chávez Frías

"Como tendencia general de todos los hombres, destaco un perpetuo e impaciente deseo de poder y de más poder, que solamente cesa con la muerte. Y esto no se debe al mayor placer que se espera sino al hecho de que el poder no puede garantizarse sino buscando aún más poder", es la frase de Thomas Hobbes que utilizó la revista EDICIÓN i para presentar uno de los mejores retratos que se han escrito acerca del Presidente venezolano, hombre tan protagónico de la coyuntura latinoamericana, escrito por Cristina Marcano y Alberto Barrera Tyszka.

Caracas, Venezuela, 2021

Personaje curioso Hugo Rafael Chávez Frías. Allá en Sabaneta de Barinas, en la llanura venezolana, donde él nació el 28 de julio de 1954 y era "Huguito, el hijo del maestro", una amiga de sus años de secundaria describió qué se siente: "Es algo muy difícil de asimilar. Hay que ver lo que significa no haber sido concejal, no haber sido diputado, no haber sido dirigente, no haber sido un carajo en la política... y terminar de pronto siendo Presidente".

Y Chávez Frías tiene ya varias biografías, ninguna definitiva, aunque ésta ‘Hugo Chávez sin uniforme’, de Editorial Sudamericana – colección Debate, escrita por Cristina Marcano –ex periodista del diario ‘El Nacional’, de Caracas, y hoy colaboradora de medios mexicanos-, y Alberto Barrera Tyszka –columnista dominical de ‘El Nacional’ y guionista de cine y TV-, sin duda es la mejor, aún cuando siga en pie aquel interrogante de Gabriel García Márquez, luego de entrevistar hace varios años a Chávez Frías: ¿déspota o revolucionario?

Personaje curioso Hugo Rafael Chávez Frías, que ha dejado a docenas de amigos y aliados en el camino; propietario de una vocación de poder apasionada y demasiado fácil de seducir para cualquier adulón que se le cruce. Uno de sus camaradas en el intento de golpe militar de 1992, Francisco Arias Cárdenas, lo retrata: "Creo que él vive en medio de una paranoia para conservar el poder. La conservación del poder es su propio infierno y lo lleva a una lucha permanente".

Pero hoy día, él tiene todo el poder, y por lo menos se plantea gobernar hasta el año 2013.

Admirador de Ernesto Guevara, ‘el Ché’, pero enemigo de la alternancia en la conducción del Estado. Todo indica hoy que el 3 de diciembre de 2006, Chávez será reelecto.

El arma secreta

Pero antes del libro, el prólogo. ¿Quién es Teodoro Petkoff? Muchos recuerdan sus ocho meses en la dirección del vespertino ‘El Mundo’, de Caracas, que provocó insoportables presiones del gobierno de Chávez Frías sobre la familia Capriles López, accionista controlante de Electricidad de Caracas y propietaria del diario, para que despidiera a Petkoff. En la conferencia de prensa que él brindó cuando renunció, el 21 de diciembre de 1999, relató en detalle la extorsión a la que intentaron someterlo por entonces colaboradores de Chávez, como Ignacio Arcaya, José Vicente Rangel y Luis Miquilena y su hija Sonia.

Petkoff es el autor del prólogo de ‘Hugo Chávez sin uniforme’, 17 páginas que resultan un profundo ensayo sobre Chávez Frías, y por cierto que ojalá otros libros tuviesen introducciones tan interesantes.

Petkoff afirma que Chávez ha tenido a su favor, siempre,

> la subestimación de que ha sido objeto por parte de sus adversarios o enemigos; y

> la suerte, porque es un hombre de muy buena suerte, y la suerte existe.

Así, pese a que Chávez se rindió dos veces desde que se metió en política, su fracaso mutó en triunfo. En ambas ocasiones, sus adversarios vieron en sus actos o una confusión o una cobardía o un sentimiento aún más negativo y complejo; entonces lo subestimaron, y ese error de diagnóstico alimentó otros, y terminaron errando en sus decisiones.

Ocurrió el 4 de febrero de 1992, cuando él se rindió pese a que Maracaibo, Valencia y Maracay –las principales plazas fuertes de Venezuela- estaban en manos de sus camaradas. Pero Chávez concluyó, con frialdad, que si el objetivo había sido capturar a Carlos Andrés Pérez, por entonces el Presidente, y esto no se había logrado, la sensatez ordenaba rendirse. Sus adversarios creyeron que lo habían derrotado y sus camaradas lo consideraron un cobarde. Al final, su rendición se convirtió en un éxito.

Y volvió a ocurrir el 11 de abril de 2002, cuando su vicepresidente José Vicente Rangel, le presentó tres opciones:

> ir a Maracay a reunir fuerzas junto al general Raúl Baduel,

> intentar luchar en Miraflores hasta inmolarse, o

> rendirse honorablemente.

Luego de discutir con Rangel, apenas terminó una conversación telefónica con Fidel Castro, quien también le aconsejó rendirse si no podía dar pelea, concluyó que lo lógico era rendirse. Y esto sorprendió a sus adversarios, desnudando una sucesión de contradicciones entre ellos que terminó provocando un triunfo arrollador de Chávez Frías.

Del otro lado, una oposición inútil, repleta de personajes sin arraigo popular, escasos de proyectos integradores, ignorantes de que sus incertidumbres aceleraban el triunfo de Chávez Frías; luego, cuando él recuperó el gobierno pero asumió sus errores y ofreció una ‘apertura democrática’, en vez de aceptarla y exigirle el cumplimiento de las promesas, decidieron aislarse y así facilitarle la nueva acumulación de poder.

Doble discurso

Elena Frías de Chávez tenía 18 años cuando parió a Adán. Y un año y tres meses después llegó Hugo, el segundo de seis hermanos varones (Adán, Hugo, Argenis, Aníbal, Narciso y Adelis), que vendía en la calle los dulces de papaya que hacía su abuela Rosa Inés, porque Adán y Hugo se marcharon con su abuela para aliviar el presupuesto de sus padres.

Elena ya no pudo recuperar a Adán y a Hugo, quienes llamaba "mamita" a su abuela –al fin de cuentas, el primer día de clases fue Rosa Inés quien lo acompañó y no Elena, por ejemplo-; y más tarde uno se marchó a la universidad y el otro a la academia militar.

Chávez era ‘Huguito, el hijo del maestro’ (por Hugo de los Reyes Chávez) o directamente ‘Tribilín’. Herma Marksman, profesora de historia que fue amante de Chávez Frías durante nueve años y resultó una mujer clave en su vida, le dijo a Marcano y Barrera Tyszka: "Yo sentía que él quería más a su papá que a su mamá. Pienso que a él le hizo muchísima falta el calor de su mamá en los primeros años". Ocurre que la investigación intenta comprender porqué Chávez es éste y no otro.

De niño, él tenía dos aficiones: la pintura y el béisbol; admiraba a un ‘pitcher’ llamado Isaac Chávez, a quien apodaban ‘Látigo’, y aspiraba a imitarlo. De acuerdo al ex rector de la Universidad Central de Venezuela, Edmundo Chirinos, un psiquiatra que fue consejero y amigo de Chávez Frías, un rasgo de su personalidad es el "genuino desprecio por la gente oligarca, en el sentido no solamente de la posesión del dinero sino de la afectación a través de gestos, de lenguaje... de modo que en eso hay en él una evidente bipolaridad de acercamiento al humilde y de rechazo a los todopoderosos".

Su ventaja fue que muchos venezolanos compartían ese enojo, y él pudo aprovecharse de eso. Lo explicó el diario ‘El Nacional’ en su editorial del lunes 7 de diciembre de 1998, el día después del triunfo electoral: "Ha quedado totalmente claro que el país entero ha decidido sobre una opción diferente a aquella que la clase dirigente tradicional trataba de imponer". Eso se llama ‘voto castigo’.

Muy pocos le prestaron atención al partido Bandera Roja, uno de sus aliados de izquierda, que seis meses antes, rompió con Chávez Frías acusándolo de doble discurso: "Ante el pueblo se muestra como un vengador que va a aplicar la política de caída y mesa limpia, que va a poner el país patas arriba, pero cuando está entre los poderosos se muestra tal cual es y confiesa sus verdaderas intenciones, que son las de realizar sólo cambios de fachada".

Ocurrió que, según el general retirado Alberto Müller Rojas, jefe de campaña en aquel 1998, el propio Gustavo Cisneros, el hombre más adinerado de Venezuela, apoyó la elección de Chávez Frías, con dinero en efectivo y espacios gratuitos en su canal de TV ‘Venevisión’.

Müller relata una cena entre Chávez Frías y Cisneros, en 1998: "El compromiso de Chávez con Cisneros era que le iba a dar el monopolio de la televisión educativa en Venezuela". Si esto es cierto, Chávez nunca cumplió su promesa.

¿Cómo fue que mayo de 2004, en un programa de radio, Chávez dijo que quería jueces y fiscales "que no le tengan miedo a nada y que actúen como manda la Constitución y lleven a prisión a capos como ese Gustavo Cisneros"? Peor aún: un par de meses después, Chávez y Cisneros se reunieron con James Earl Carter, ex presidente estadounidense, como testigo. La prueba de ello es que DirecTV Latinoamérica, en parte de Cisneros, distribuye la señal regional de TV de Chávez, Telesur.

¿Quién es, en verdad, Chávez Frías? "Yo, Hugo Chávez, no soy marxista pero no soy antimarxista. Ni soy comunista pero no soy anticomunista", le dice el Presidente venezolano a Agustín Blanco Muñoz en ‘Habla el Comandante’.

En 1995 se autodefinió: "Que me digan radical, revolucionario. Ese soy yo, creo que hay que serlo". Él es ‘bolivariano’, pero ¿qué es ser ‘bolivariano’?

Karl Marx

El contacto inicial de Chávez Frías con la política ocurrió durante su adolescencia, cuando frecuentó al papá de sus amigos del béisbol, José Esteban Ruiz Guevara, un comunista ex preso político y ex guerrillero que decía haberse dejado la barba antes que Fidel Castro Ruz.

Ruiz Guevara es quien lo introduce a la biografía de Ezequiel Zamora, líder del federalismo venezolano. Cuando ejecutó el fallido intento de golpe de Estado contra Carlos Andrés Pérez, Chávez bautizó el evento como ‘Operación Ezequiel Zamora’.

Ruiz Guevara le aconsejó leer a Karl Marx: "Al fin y al cabo, no es una ciencia política, es una ciencia económica, pero hay que hablar de las dos cosas. No se puede hacer política sin economía. De tal manera, les dije ‘métanse entre ceja y ceja el marxismo’. Eso sí, (los libros) son un poco pesados".

Pero la lectura preferida de Chávez fue ‘El diario del Che Guevara’, y con un ejemplar de ese texto bajo el brazo, ingresó a la Academia Militar el domingo 8 de agosto. ¿Habría elegido esa experiencia de no provenir de un hogar tan humilde?

Lo cierto es que Chávez integró la primera generación de oficiales que recibió el título de Licenciado y que estudió teoría política desde el 1er. año. Cuando egresó como subteniente, a los 21 años, tenía una convicción: un día haría un golpe de Estado para cambiar la historia venezolana. Su título era Licenciado en Ciencias y Artes Militares, de la rama de Ingeniería, especializado en Comunicación e integrante del servicio de transmisiones.

Entre 1971 y 1973 influyeron en él los cadetes panameños, incluyendo a un hijo del general Omar Torrijos, que llegaron en un programa de intercambio. Pero muchísimo más influyó en su pensamiento el general peruano Juan Velasco Alvarado, a quien Chávez llegó a conocer personalmente en Lima, en 1974.

A los 23 años también se casa con su paisana Nancy Colmenares, quien estaba embarazada. Ya mantiene una doble vida: de día es un militar y de noche un activista político. Y crea su núcleo conspirativo: Ejército de Liberación del Pueblo de Venezuela, que más tarde será Ejército Bolivariano Revolucionario. Poco después inició una relación muy extensa con el ex comunista Douglas Bravo, un líder guerrillero fundador de Fuerza Armada de Liberación Nacional, admirador de Simón Bolívar, Simón Rodríguez y Ezequiel Zamora, "el árbol de las tres raíces".

Por entonces Adán, el hermano mayor de Hugo Rafael, ya era profesor de Física y militaba en el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR).

Con el paso de los años, la jefatura militar venezolana comenzó a tener información sobre las preocupantes actividades de Chávez Frías, pero nunca frenó su evolución y en 1991 él llegó a comandante. Iban a destinarlo a un cargo administrativo en una proveeduría en la ciudad de Cumaná, pero terminó de jefe de los paracaidistas en Maracay, pese a que su especialidad eran Blindados, y a que ya existía un informe detallado de sus actividades conspirativas.

Entonces se decide el complot contra el hábil y corrupto presidente socialdemócrata Carlos Andrés Pérez.

Un día, los golpistas llegan a la conclusión de que deben tener una plataforma de gobierno y se la encargan a Kléber Ramírez Rojas, un ingeniero civil que estuvo en Vietnam, Nicaragua e Irak, amigo de Alí Rodríguez, actual presidente de Petróleos de Venezuela. Kléber prepara un trabajo sobre la transformación de la estructura económica del Estado, titulado ‘La IV República’. Chávez toma esos conceptos y más tarde bautizará a su partido político Movimiento V República.

Chávez sabía que el 15 de febrero de 1992 los jefes militares tenían pensado trasladarlo a la población de El Guayabo, en la frontera con Colombia. Había que actuar antes. El domingo 2 de febrero, cerca de medianoche, recibe una llamada telefónica desde Miraflores. Un contacto le informó la fecha y hora del regreso al país del presidente Pérez.

Golpe mediático

La verdad es que Venezuela estaba muy mal desde el inicio de la gestión de Pérez, con un plan de ajuste que desembocó en un levantamiento civil y una durísima represión. Las denuncias de corrupción contra la administración Pérez eran cotidianas, y había un tercio de la población –según las encuestas- que simpatizaba con un golpe militar.

Los golpistas fracasaron desde el inicio, porque lo más importante era detener a Carlos Andrés Pérez y éste se les escapó, y porque la proclama golpista nunca salió al aire porque los oficiales a cargo de la toma de un canal de TV desconocían cómo convertir un video VHS a formato U Matic, que era la tecnología que utilizaba esa planta televisiva.

Quien sí logró salir por ‘Venevisión’ fue Pérez. De todos modos, los golpistas lograron controlar la guarnición militar de Maracaibo y arrestar al gobernador del estado Zulia; tenían parcialmente bajo control el eje industrial Maracay-Valencia; y controlaban la base militar La Carlota y detuvieron al jefe de la Fuerza Aérea, Salvo Arias; pero la operación sobre Miraflores, responsabilidad de Chávez, no funcionó.

El Ministerio de Defensa identifica a Chávez como el jefe del motín y le encomienda a un general amigo de él, Ramón Santeliz Ruiz, negociar la rendición. Años después, Carlos Andrés Pérez –quien luego fue sometido a un juicio político acusado de corrupción- reconoció que fue una decisión errada.

Chávez se rindió en el museo militar La Planicie a las 7:45 del 4 de febrero pero arribó a Fuerte Tiuna a las 9:30, cuando por la distancia debió haber llegado a las 8:00. Esa diferencia horaria nunca fue aclarada aunque se sabe que Chávez no estuvo en La Planicie. Se cree que se le permitió ir a destruir documentación comprometedora. Fue un indicio de lo que ocurría en algunos niveles militares con los sediciosos. Es más: esa noche Chávez cenó con el ministro de Defensa, Fernando Ochoa Antich, su ex jefe en el Palacio de Miraflores y quien lo hizo jefe de los paracaidistas pese a los informes que recibía sobre actividades de Chávez.

Pero ocurriría un error aún más grave de parte del Gobierno venezolano. El inspector general de las Fuerzas Armadas, vicealmirante Elías Daniels, convence al presidente Pérez de que se le permita a Chávez salir a la TV para pedir a sus camaradas golpistas que se rindieran. Pérez puso como condición que se grabara y editara la participación de Pérez, pero éste terminó saliendo en vivo.

Chávez se lava la cara y reclama su boina roja de paracaidista. Su alegato son 169 palabras que la TV venezolana difundirá una y otra vez durante días y hará del comandante un líder político nacional. Chávez Frías dijo: "Primero que nada quiero dar buenos días a todo el pueblo de Venezuela, y este mensaje bolivariano va dirigido a los valientes soldados que se encuentran en el Regimiento de Paracaidistas de Aragua y en la Brigada Blindada de Valencia.

Compañeros: lamentablemente, por ahora, los objetivos que nos planteamos no fueron logrados en la ciudad capital. Es decir, nosotros, acá en Caracas, no logramos controlar el poder. Ustedes lo hicieron muy bien por allá, pero ya es tiempo de reflexionar y vendrán nuevas situaciones y el país tiene que enrumbarse definitivamente hacia un destino mejor. Así que oigan mi palabra. Oigan al comandante Chávez, quien les lanza este mensaje para que, por favor, reflexionen y depongan las armas porque ya, en verdad, los objetivos que nos hemos trazado a nivel nacional es imposible que los logremos. Compañeros: Oigan ese mensaje solidario. Les agradezco su lealtad, les agradezco su valentía, su desprendimiento y yo, ante el país y ante ustedes, asumo la responsabilidad de este movimiento militar bolivariano. Muchas gracias".

Chávez Frías siempre ha sostenido que él estaba anímicamente destruido. Pero el discurso tiene dos aciertos de alto impacto mediático: el ‘por ahora’ y el asumir la responsabilidad en una sociedad donde la opinión pública cuestionaba que nadie se hacía cargo. En verdad, todos los compañeros de Chávez habían cumplido con éxito sus misiones y el único que fracasó fue Chávez pero esos segundos mediáticos lo hacen famoso y lo convierten en protagonista triunfador.

Luego Chávez Frías irá preso dos años –cuando el delito de rebelión militar se penaliza con 30 años-, pero él sigue creyendo más en la lucha armada que en el voto popular. No será nada fácil convencerlo de lo contrario. En esta etapa fue clave un viejo ex comunista, Luis Miquilena, quien fue el primer ministro del Interior de Chávez, aunque como el resto terminó distanciado.

Recién en 1996 Chávez toma la decisión de la vía pacífica para acceder al poder.

Resurrección

Hugo Chávez llegó al Palacio de Miraflores quejándose del lujo del estilo del lugar ("parafernalias imperiales") pero jamás cambió nada, y más tarde lo remodeló a su gusto. Se quejó de la dispendiosidad de los viajes al exterior de los anteriores presidentes pero él, solamente en el año 2004, gastó ‘cash’ US$ 7.499.800 en sus misiones internacionales (en Venezuela hay control de cambios y estos datos siempre quedan registrados). En 2003 hubo una denuncia sobre el aumento de los gastos presidenciales del 1.000%.

Chávez cuestionaba los excesos en indumentaria pero llegó luciendo trajes diseñados por Clement y pasó a manos del sastre de moda en Caracas, Gioanni Scutaro. En ese período denuncia públicamente que tiene más de 100 trajes ("Alguien, no sé en qué momento, me pone unos trajes y a mí no me queda más remedios que ponérmelos"), pero más tarde comienza a encargarse toda su indumentaria en la casa italiana Brioni, que le manda los cargamentos directamente desde New York.

Roland Carreño, experto en moda venezolano, comentó la vestimenta de Chávez durante una aparición televisiva del Presidente, a mediados de 2004: lucía un traje Lanvin de US$ 3.000; una corbata Pancaldi, de US$ 300; y un reloj Cartier.

El bienestar llegó a su propia familia. El cirujano Bruno Pacillo le hizo algunos ‘retoques’ a la madre de Chávez. El padre de Chávez fue elegido gobernador de Barinas. Algunos graffitis han aparecido: "Las ollas están vacías por culpa de los Chávez Frías".

Hay que reconocerle que él fue decisivo en lograr una política coordinada de la Organización de Países Exportadores de Petróleo que llevó el precio del crudo a las nubes. Chávez logró reunirlos a todos en la II Cumbre de la OPEP, en septiembre de 2000, en Caracas.

Pero en el 1er. cuatrimestre de 2002 debió sobrevivir a la huelga nacional durante 63 días del personal jerárquico y gran parte de los trabajadores de Petróleos de Venezuela, que provocó un grave percance para la economía venezolana.

No obstante, el poder casi se le va de las manos a Chávez entre el 11 y el 14 de abril de 2002, circunstancias que tiene muchas versiones. En menos de 48 horas, Chávez salió y volvió al poder, se cristalizó y se evaporó un proyecto autoritario, fracasó un golpe de Estado; las Fuerzas Armadas destituyeron y restituyeron a un Presidente. En menos de 49 horas hubo 20 muertos y más de 110 heridos.

Chávez cree que hubo tres disparadores de lo ocurrido:

> Las consecuencias en USA de los atentados del 11 de septiembre de 2001;

> El enojo de la oposición venezolana por las 48 leyes decreto de noviembre de 2001, que habrían afectado intereses de poderosas empresas.

>Un grupo de militares decididos a echarlo.

>Chávez omite otros disparadores:

> El ambiente de crispación social,

>La violación creciente por la polarización aceptada o buscada por él, y

>Su propia resistencia a negociar en el frente doméstico.

El general Raúl Baduel, por entonces comandante de la 4ta. Brigada de Paracaidistas, recuerda: "No fue una total sorpresa, porque ya venían siendo anunciadas muchas acciones: eso del paro general, las protestas tanto acá a nivel de la región capital como en otrs regiones (...) Y yo tengo un calendario donde marqué el 5 de abril, allí escribí: ‘El golpe es inminente’. Yo lo marqué e intenté hablar con el Presidente, pero no pude".

Maripili Hernández, colaboradora de Chávez, cuenta algo sobre aquella noche del 11 de abril: "Un montón de gente dijo que había que luchar hasta el final y defender el Palacio de Miraflores. Chávez dijo que no. Dijo que se iba a entregar".

También está el relato de Elena, la madre de Chávez, quien a las 3:00 del 12 de abril logra ingresar al despacho presidencial para ver a su hijo: "Ahí me dijo él ‘Parece que nos vamos, mamá’. Nos vamos, entonces, mi amor, le dije yo. Pero no se preocupe que allá está su casa. La casita de Barinas, y allá vivimos. Si un topocho (banana) y pasta encontramos, eso comemos, pero como la familia que siempre hemos sido. Y me abraza mi hijo y me dice en un momento ‘Ay, vieja, yo sí te he hecho sufrir’. Sin botar una lágrima, le dije: no digas eso, que el sufrimiento ha sido pequeño y el orgullo de ser tu madre es grande. Entonces ahí le eché la bendición, lo besé, me di la vuelta y salí".

Alrededor de las 3:25, el general Lucas Rincón aparece en las pantallas de TV y dice: "Deplora el Alto Mando Militar los lamentables acontecimientos sucedidos en la capital en el día de ayer. Ante tales hechos, se le solicitó al señor Presidente de la República la renuncia de su cargo, la cual aceptó".

Chávez confiesa que estaba en un dilema acerca de qué hacer y entonces lo llamó Fidel Castro por teléfono, y Castro es quien le aconseja no resistir. Entonces comienzan las negociaciones y unos hablan de ‘vacío de poder’ y otros de ‘conspiración’. Nadie sabe muy bien qué está ocurriendo en los altos mandos militares. Resulta evidente que hay indecisos. La prueba más concreta de la confusión es que el general Rincón, quien se negó a activar el plan de seguridad Ávila y anunció la renuncia de Chávez, terminó siendo condecorado por éste y designado ministro de Interior y Justicia.

Monseñor Baltasar Porras, presidente de la Conferencia Episcopal venezolana, fue llamado por Chávez como aval en la negociación, y según él, Chávez nunca utilizó la palabra ‘renuncia’ sino ‘dejar el poder’, y que dijo: "Estoy dispuesto a firmar si usted me garantiza que me permitan salir al exterior". El lugar era Cuba.

En una versión grabada durante su cautiverio, Chávez le dice a un coronel que lo custodia: "Llegó el momento que yo necesito que me digan adónde voy a ir. Si no, yo no salgo de aquí".

Le anuncian que lo llevarán a la isla La Orchila, en el Mar del Caribe, una base militar. Se sabe que durante esa madrugada, el gobierno cubano contactó a 21 embajadas en Caracas para trasladar a Chávez a la isla. La renuncia no firmada pero sí anunciada públicamente se convierte, entonces, en un elemento capital del caso.

Lo cierto es que Chávez mismo tiene versiones diferentes de su propia historia aquella noche. En una versión dice que jamás pensó en renunciar pero en otra dice que puso cuatro condiciones para renunciar. Muchos recuerdan que el general Néstor González le obligó a Chávez a quitarse el uniforme militar, como símbolo de que lo despojaban del poder. Y todos coinciden en que, a medida que le comenzaron a negar la posibilidad de marcharse a Cuba, Chávez pasó a negarse a renunciar. Obviamente no hubo ninguna firma. José Vicente Rangel le dijo: "No firmes Hugo, para que sea un golpe de Estado".

Lo que surge de comparar todas las versiones es que Chávez logró estirar todo el episodio y esto comenzó a debilitar definitivamente a los insurrectos, básicamente a Pedro Carmona, presidente de la central gremial empresaria Fedecámaras y quien pretendía sustituir a Chávez para –según explicó demasiado tiempo después- convocar a elecciones legislativas en julio de 2002 y en diciembre la presidencial, entregando el poder en enero de 2003.

La crisis interna entre los militares comenzó a profundizarse y el general Efraín Vásquez convocó a una reunión de generales con los mandos medios en la que se decide desconocer la transición de Carmona si no se realizan cambios en el Acta de Constitución del nuevo gobierno. Mientras tanto María Gabriela Chávez, hija de Hugo, había cumplido la tarea encomendada por su padre, de denunciar que estaba secuestrado y no había renunciado. Esto resultó clave para la movilización de los simpatizantes de Chávez; y fue reforzado por Isaías Rodríguez, fiscal general.

Para entonces ya era evidente que Carmona tenía en mente un plan de golpe diferente al de los militares que apostaban a la continuidad institucional, o el regreso de Chávez.

El 13 de abril, los de Chávez ya estaban a la ofensiva y el general Baduel asume el liderazgo, diseñando con otros militares y funcionarios un ‘Plan de Restitución de la Dignidad Nacional’. A su vez la bella Marisabel Rodríguez, segunda esposa de Chávez (rostro de Revlon en Venezuela), declara a la CNN que su marido no ha renunciado. Más tarde el general Efraín Vásquez hace pública su decisión de no apoyar a Carmona, y lo secunda Carlos Alfonso Martínez, inspector general de la Guardia Nacional. Por entonces, Chávez había sido trasladado a Bahía de Turiamo, en el estado Aragua, cerca de Caracas, y temía que lo asesinaran.

Chávez escribe una breve proclama que deja caer en un cesto de basura y un soldado lleva afuera de la base militar: "Yo, Hugo Chávez Frías, venezolano, Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, declaro: no he renunciado al poder legítimo que el pueblo me dio ¡¡¡Para siempre!!!" La conspiración naufraga aún cuando Chávez sea regresado a La Orchila. Ahora aceptan que se fuese del país, pero Chávez cambió el discurso. Comenzó a redactar un manuscrito en el que se comprometía a destituir al vicepresidente Diosdado Cabello y acordó estampar la firma una vez que lo transcribieran en la PC, pero ya no hubo tiempo... Se ignora qué conversaron Chávez y el cardenal Ignacio Velasco, quien estuvo ese momento en La Orchila; Velasco –de pésima relación con Chávez- murió de cáncer en junio de 2003.

Lo más importante que dejan en claro los autores –aún cuando hacia el final pierdan intensidad, especialmente en el último capítulo, cuando debería ser lo contrario- es que la raíz original del poder de Chávez reside en un fuerte contenido carismático-histriónico que le permite establecer un vínculo afectivo y religioso; y, obviamente, que sus opositores no logran establecer un vínculo similar o porque no quieren o porque no saben o porque no les interesa.

El teórico Peter Wiles, refiriéndose al populismo en América latina, ha denominado a ese vínculo "contacto místico con las masas". Chávez se plantea estar siempre cerca, como un símbolo que no será devorado por el poder. Para mantener el mito acostumbra romper la solemnidad de los actos. Él es capaz de acabar con la pompa oficial e ir a abrazar a una viejita que le grita o cargar a un niño. En definitiva hay mucha gente que no precisa más que una demostración de interés del poderoso. ¿Por qué no lo entienden los anti-Chávez?

Por donde pasa él, hay gente humilde con un pequeño papel en la mano, una petición de auxilio, que él o sus escoltas toman y guardan. Luego, Chávez toca a la gente. Se detiene. Pregunta nombres, datos de vida. Habla desde ellos. Se propone como uno más, como cualquiera. Esto lo intenta después de seis años en la Presidencia, con un sobrepeso de más de 15 kilos, vistiendo ropa de marca y usando relojes Cartier. Y el vínculo se mantiene con bastante fervor. Por lo tanto hay que plantearse claramente que la construcción de estos personajes en Latinoamérica ocurre por una enorme responsabilidad de quienes se oponen pero son incapaces de proponer alternativas de liderazgo popular. Y esto es tan válido para Venezuela como para la Argentina.

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Copyright by EDICIÓN i, 2005.

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