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Caballo de Madera vs. Perro de Fuego (y un Tigre perejil): Geopolítica según Jorge Asis

Antológico Jorge Asis explicando la coyuntura regional y el panorama electoral argentino. Quien quiera creer, que crea; y los agnósticos que sucumban ante la evidencia.

Mientras la acosada inteligencia de los porteños, debe agotarse, programadamente, en una trágica problemática de hondo contenido municipal, puede percibirse que se consolida, con una saludable ingenuidad geopolítica, una alianza estratégicamente demencial.

En efecto, se estrechan las relaciones patrióticamente comerciales, e irresponsablemente comunicacionales, entre el impetuoso locutor venezolano, que suele hacerse gárgaras de bolivarianismo, con la irrelevante desorientación del Vulgarcito argentino, que suele hacerse extrañas gárgaras de redención contra el neoliberalismo, amparado en la prepotencia de su perejilismo generacional.

Semejante afinidad, tio Plinio querido, sólo puede explicarse desde la astrología china.

Ocurre que Hugo Chávez, el indomable Caballo de Madera del 54, encuentra sus cómplices ideales, para armar las trenzas de una banda delirante, entre dos Tigres.

Encuentra entonces su principal aliado en la agonía de Fidel Castro, un trajinado Tigre de Fuego del 26. Y en las barbaridades elementales de nuestro Néstor Kirchner, un Tigre de Metal del 50.

Y entonces el locutor Chávez deja de lado, como si fuera un solitario colombiano que flota en el dial, al chileno Ricardo Lagos, un rigurosamente preparado Tigre de Tierra, del 38.

¿Me sigue, hasta aquí, tío Plinio querido? Por las dudas, como no hay apuro, tómese su tiempo y relea.

El problema reside en que ingresamos, en febrero del 2005, en el Año del Gallo. Precisamente en el Año del Gallo de Madera.

Y acontece que el principal Gallo de Madera del continente es Lula, del 45. Secundado casi anónimamente por el ecuatoriano Lucio Gutiérrez, un Gallo de Fuego del 57. Trátase de un Gallito ponedor, como Osama Bin Laden, pero este dato, por favor, olvídelo, porque puede confundirse).

Descuento que tía Edelma prefiere, a esta altura, que siga eternamente con la astrología china, porque le interesa más. Y deje de lado las teorías políticas interpretativas que me caracterizan y comprensiblemente la fastidian. Pese a sus esfuerzos explicatorios que, tío Plinio querido, tanto le agradezco.

Uno de los cuatro Triángulos de Afinidad Natural, que contiene el universo chino, es el denominado Triángulo de la Protección.

Lo integran el Caballo, el Tigre y el Perro.

Por lo tanto el escenario internacional se presenta políticamente contradictorio. Y paradójico, para los entendidos.

Prometo enviarle algunos apuntes cuando dicte el seminario cerrado sobre Astrología China y Orientación Geopolítica.

Ocurre que Condolezza Rice es, igual que Chávez, un Caballo de Madera, del 54.

Y los Caballos, usted lo sabe, pueden perfectamente coexistir en grupos, aunque generalmente -está en su naturaleza- sirven para competir. Para correr y apostar.

Por lo tanto, los Caballos como Chávez y Condolezza se sienten, con cierta razón, sensiblemente superiores a sus semejantes, y necesitan, con frecuencia, demostrarlo.

Saben que se deslizan entre la genialidad y el ridículo.

(No se olvide, tío Plinio querido, como acotación al margen, que Menem también es Caballo, de Metal, del 30).

Y por supuesto que el Caballo Condolezza Rice se lleva de maravillas, por ejemplo, sin ir más lejos, con el presidente George W. Bush.

Bush es un Perro de Fuego, del 46. Como Bill Clinton.

Significa entonces que los Estados Unidos se encuentran conducidos, en la actualidad, por una banda que puede presentarse como una dupla de hierro.

El Perro Bush y el Caballo Rice.

Justamente cuando, pese a los distracción de analistas precipitados que aún hablan de indiferencia y contabilizan citaciones de discursos, los Estados Unidos diseñan una política un tanto más agresiva, casi prioritaria para la América Latina.

Quien se dio cuenta de la magnitud de los cambios fue, por supuesto, el viejo Tigre, Fidel Castro.

De manera que el Tigre cubano se apresuró -como el acelerado Gallo Lula- en tratar de resolver diplomáticamente el entuerto irresoluble, entre el expansivo Caballo Chávez con el aislado colombiano Alvaro Uribe.

También quiso anotarse, para mojar la medialuna de la intermediación, el presidente Toledo, del Perú, otro Perro de Fuego del 46, pero que tiene menos glóbulos políticamente rojos que nuestro Perro de Tierra municipal, Ibarra, un paraguayo del 58.

Mientras tanto, en la descartable Argentina de Vulgarcito, internacionalmente ausente, los responsables de dictar los lineamientos geopolíticos se ocultaban, con rescatable rostro de otarios, detrás de las computadoras. Hasta emitir, muy tarde, un pronunciamiento tan lavado como patéticamente innecesario.

Por su parte, el colombiano Uribe es un Dragón de Agua, del 52.

Trátase de un continente que carece de los trascendentales Dragones que tanto colaboran, sin mayores prejuicios, para la grandeza y defensa de sus pueblos.

Con decirle que el último Dragón interesante fue el incontenible Ernesto Ché Guevara. Un Dragón de Tierra, aunque imperiosamente necesitado de contención, del 28.

Téngase en cuenta que participa, el sustantivo Dragón, del llamado Triángulo de la Acción, conjuntamente con el Mono y la Rata.

Lógicamente el Dragón Uribe viene bien cargado, fortalecido el hombre por las energías positivas acumuladas durante el Año del Mono, con su optimismo que -una lástima- ya concluye.

Y tanto el convalesciente Tigre Castro, como el Caballo Chávez y el Gallo Lula, suelen calificar riesgosamente a Colombia, con estricta reserva y cierta precipitación comparativa, como la Israel de América Latina.

Un exabrupto, tio Plinio querido. Una desdeñosa descalificación, motivada apenas por la coincidencia del favoritismo incuestionable de los Estados Unidos hacia Colombia e Israel.

A propósito, y para que también por las dudas lo registre:

Sharon, el paisano israelí, es también un Dragón, de Tierra, del 28.

Entonces, ya para tratar de ponerle un transitorio punto final, y para que relea tranquilo bajo el fresco de la casuarina, subrayemos que los dos líderes fuertes de los Estados Unidos, Bush y Condolezza, perfectamente podrían armonizar, al menos en materia astrológica, con aquellos demonizados que designan como los protagonistas del Eje del Mal.

El Eje del Mal que para ellos componen, exclusivamente, en latinoamérica, Cuba y Venezuela.

Es decir, el Tigre Castro y el Caballo Chávez.

Y con el irresponsable acompañamiento coral del Tigre Perejil.

Del (bol-ivariano) argentino, que sólo puede aportar, en esta historia de equívocos y aventuras, su caudaloso desconocimiento de autodidacta.

En fin, durante el Año del complicado -y brillantemente perturbador- Gallo de Madera, los referentes citados del Triángulo de Protección no cuentan con favores ni ventajas especiales.

Tampoco, cabe aclararlo, con desventajas obturadoras.

(En el seminario de referencia planifico detenerme en cada caso particular).

En cambio, sí pueden disponer de ciertas atmósferas naturalmente favorables aquellas especies que participan del llamado Triángulo de la Ponderación.

Es decir, el que integran el dominante Gallo teatral, junto a la fuerte persistencia del Búfalo y el sigilo calculador, sin posibilidad de improvisaciones, de la Serpiente.

Podría entonces citarle, entre decenas, simplemente dos Serpientes significativas, aún para esta triste etapa de la insolvente Argentina bolivariana.

La señora Cristina Kirchner, por ejemplo, una Serpiente de Agua del 53.

Y Eduardo Duhalde, una Serpiente de Metal del 41.

Téngalo en cuenta para las componendas del presente año electoral.

¿Entiende finalmente, tio Plinio querido, las motivaciones astrológico-políticas del acercamiento entre el Gallo Lula y la Serpiente Duhalde?.

Puede explicarse entonces, por la afinidad natural, por la pertenencia al Triángulo de la Ponderación, que el infatigable Bañero del sector infantil de La Salada, Duhalde, se convierta en el Garoto lleno de gracia de Lomas de Zamora.

En el fondo, inciden las mismas afinidades astrológicas que pueden impulsar al Vulgarcito patagónico a hacerse insosteniblemente dependiente del locutor venezolano.

Aunque, como corresponde a un peronista, en cualquier momento Kirchner podría dar la voltereta y convertirse, por ejemplo, en un artífice y constructor del ALCA. Su condición de Tigre le facilitaría el acceso a una relación privilegiada con la Caballo Condolezza y el Perro Bush. Completaría el Triángulo de la Protección.

O por lo menos Kirchner podría seguir el ejemplo ilustrativo del superior vecino, el Tigre Lagos, que se proyecta para construir una relación racionalmente sólida y directa con los Estados Unidos y con Europa, mientras arregla sus posiciones con la altanería del Gallo Lula.

Y sobre todo mientras el Tigre Lagos resiste las tentaciones grandilocuentes del realismo mágico del locutor bolivariano, que manifiesta jactanciosamente sus intenciones de bañarse pronto en una playa boliviana.

Una suerte, después de todo, que Mesa, el presidente boliviano, sea también una Serpiente racional, de agua, del 53. Como la vampiresa Cristina.

Se que tía Edelma, ya casi atormentada, querrá hacerme mil consultas.

Se que la pobre querrá saber desesperadamente quíenes son los que este Año del Gallo andarán mal. Trate, con sus sabios recursos, de calmarla.

Un abrazo

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