Sin embargo, con más de 5 meses en “stand by”, el tratamiento en Diputados parece estar lejos de llevarse a cabo (el Frente de Todos es quien determina el “temario”). Cabe recordar que la mayor producción de biocombustibles está concentrada en el sector agropecuario, ya que se utilizan derivados de cosechas para generar ese tipo de combustibles.
Considerando el enfrentamiento que el Gobierno nacional sostiene con el campo, y el poder de injerencia que tienen las petroleras (que no quieren seguir agregando biocombustible a sus naftas, ya que encarecen el producto, a pesar de reducir el impacto ambiental), es lógico pensar que el biocombustible se pueda convertir en moneda de cambio en las negociaciones que los sectores llevan a cabo. Mientras tanto, una buena parte de la economía de varias provincias productoras de biocombustible transita momentos de verdadera incertidumbre.
Y una de esas provincias es Córdoba, que es una de las jurisdicciones con mayor producción de maíz del mundo (6ta para ser exactos), producto con el cual se fabrican buena parte de los biocombustibles. Por ello, el bloque de diputados de Córdoba Federal, que responde directamente al gobierno de Juan Schiaretti, elevó un reclamo formal a la Cámara, exigiendo el urgente tratamiento de la prórroga.
Los diputados schiarettistas, al igual que la gestión de Hacemos por Córdoba, encarnan una excelente relación con los productores agropecuarios, quienes son los principales y más fieles aportantes de su gestión. Así, se reedita una imagen de hace más de una década, en la cual Córdoba defendía al campo, contra la embestida kirchnerista.
Incluso han existido expresiones concretas por parte de los diputados, criticando el manejo de la relación con el campo por parte del Frente de Todos. Ello marcó otra diferencia entre el peronismo schiarettista y el kirchnerismo en Córdoba, que prácticamente dejó sin chances la posibilidad de un acuerdo entre peronistas.
El reclamo, no es exclusivo del cordobesismo. También el peronismo santafesino elevó su propio reclamo (aunque con menos énfasis por la mayor cercanía, al albergar la mayor cantidad de plantas que producen biocombustible en Argentina.
De este modo, el Interbloque Federal, que acoge a los diputados peronistas “del centro”, sería el caballo de batalla legislativo del campo y los productores del biocombustible. En la actualidad, el 54% del biocombustible que Córdoba produce, se destina a YPF.
Esto explica la intensidad del reclamo de los productores, que sin la participación de las petroleras, pierden buena parte de las ventas. En otros países, como Brasil o Estados Unidos, la industria del biocombustible está altamente desarrollada, a punto tal que se fabrican vehículos convencionales propulsados exclusivamente con ese material.
En Argentina se busca alcanzar un nivel de desarrollo parecido, aunque las trabas legislativas pueden poner en peligro el progreso alcanzado. Hoy, el 10% del diésel es biodiesel, y el 12% de la nafta es bioetanol.
Esos porcentajes son reglados por la ley puesta en cuestión. Por supuesto, ello implica una inconveniencia económica para los productores de hidrocarburos.
Ahora quedará por verse, si el Gobierno finalmente acciona la cadena legislativa para renovar la ley, o elige un camino de confrontación que pondría en riesgo los de trabajo de una industria en crecimiento, y que en algún futuro podría ofrecer una alternativa a las petroleras. Por el momento, todo parece estar demasiado quieto como para alcanzar un desenlace armonioso en un nuevo capítulo entre el kirchnerismo y el campo.