Todavía recuperándose del arresto y expulsión en 2018 del exCEO Carlos Ghosn, la firma dio a conocer un plan de reestructuración de gran alcance en mayo que exige una reducción dramática en las líneas de producción y su gama de modelos de vehículos.
En el primer trimestre, Nissan registró una pérdida operativa de 153.900 millones de yenes, su segunda pérdida trimestral consecutiva después del resultado negativo de 94.800 millones de igual moneda entre enero y marzo.
"Los resultados para el primer trimestre y las perspectivas para todo el año parecen desafiantes, pero están dentro de nuestras expectativas", dijo el presidente ejecutivo, Makoto Uchida, en una conferencia de prensa transmitida en vivo, al tiempo que señaló que la compañía se enfrentaba a un "año difícil".