Un factor clave que explica el crecimiento de este tipo de dinámica es el ahorro de costos, mano de obra y los plazos de construcción. Otro punto que favorable es la adopción de prácticas más respetuosas con el medio ambiente. “Hoy la construcción modular se percibe como una solución sostenible debido al uso creciente de materiales más eficientes energéticamente y con menor impacto medioambiental.
Por otro lado, está la optimización de recursos, ya que se produce en fábricas y luego se arma en el lugar, con lo cual el tiempo que se ahorra en la construcción que ronda un 50/60% menor que con el sistema tradicional”, señala Juan Pablo Rudoni, presidente de Ecosan, empresa relacionada con el sector.
La construcción industrializada se basa en un cambio de paradigma apoyado en metodologías que transforman la concepción de la edificación tradicional. Con variables como la de diseño modular, los materiales, el tiempo de fabricación, la cadena de montaje o el sistema de transporte apalancados en la fabricación en planta (offsite), que le aportan valor al proceso de construcción.
Queda claro que desarrolladores y profesionales eligen lo nuevo porque es un sistema constructivo abierto, en el cual la estructura resistente está compuesta por perfiles de acero, junto a una cantidad de componentes de aislaciones, y terminaciones que funcionan como un conjunto.
Así los precios son cerrados, y quedan definidos en la fase de proyecto antes del comienzo de la fabricación. En cuanto a menor plazo de entrega se reducen en casi un 80%, pudiendo verse una casa terminada en 60 días, dependiendo del proyecto y del volumen.