La declaración de suspensión de pagos, no obstante, afecta a las operaciones de Hertz y sus filiales en Estados Unidos y Canadá, pero no en Europa, Australia, ni Nueva Zelanda, al igual que tampoco las que operan como franquicias puesto que no son propiedad de la entidad. Dollar, Thrifty o Firefly, entre otras, las cuales seguirán prestando servicio al público.
La organización asegura que, a pesar de acogerse a la protección del Capítulo 11 de la Ley de Quiebras de Estados Unidos para las filiales norteamericanas, cuenta con 1.000 millones de dólares de liquidez para continuar con sus operaciones actuales en el resto del mundo.
Para atenuar su caída puso en venta de su flota de Chevrolet Corvette Z06 2019, dentro de un total de 30.000 vehículos que se ofrecieron a cambio de lograr 5.000 millones de dólares y apaciguar así el nerviosismo de los acreedores, una estrategia que poco efectiva, según relata una fuente a CNBC.
El presidente y CEO de la multinacional con sede en el Estado de Florida, Paul Stone, aseguró que tomar la medida fue necesario ante "la incertidumbre de cuándo se recuperará el viaje y la economía. "Necesitamos tomar medidas adicionales para capear una recuperación potencialmente prolongada", detalló.
A nivel global, Hertz anunció el pasado 11 de mayo pérdidas netas por valor de 356 millones de dólares (329 millones de euros) durante el primer trimestre de 2020, en comparación con los 147 millones de dólares (135 millones de euros) en negativo que registró en 2019.