Las cuentas corrientes son un producto financiero básico que deja poco margen a los bancos. La mayoría de entidades ni siquiera aplica comisión, por lo menos en España, pero ofrece la información más precisa del cliente como ingresos y gastos personales.
Sengupta sostuvo que Google quiere aportar valor a los consumidores, bancos y comerciantes, con servicios que podrían incluir programas de fidelidad, pero que no vendería los datos financieros de los usuarios de cuentas corrientes.
El paso de Google se produce en mitad de un creciente recelo por parte de los reguladores por las iniciativas de los gigantes tecnológicos para entrar en el sector financiero y el aumento de influencia que ejercen. Pero también de como crece la desconfianza entre los usuarios por el uso de sus datos personales.
Para las tecnológicas el mundo financiero es la última barrera que resiste a su crecimiento. Apple presentó una tarjeta de crédito junto a Goldman Sachs. Amazon también trabaja para lanzar sus propias cuentas corrientes. Y Facebook directamente apostado por crear su propia moneda.
Google, confía en la asociación con los bancos para no tener que centrarse en el sector más costoso de los productos financieros y así cumplir con las exigencias regulatorias.
No es la primera vez que Google lanza proyectos dedicados a los pagos. En 2011, creó Google Wallet, donde los usuarios podían almacenar digitalmente sus tarjetas de crédito y débito para realizar compras. Y en 2015 exploró formas para que el email sirviera como método de pago. Más recientemente en India, donde los pagos móviles están creciendo rápidamente.
Google también cuenta con su aplicación Google Pay para competir con las aplicaciones de Apple, Samsung y Facebook, que lanzó esta semana la suya propia.