Respecto al proceso, indicó que este se extrae de los salares; se hace un desecado del material, que lleva bastante tiempo y emite una cantidad considerable de agua; para luego exportar carbonato de litio que en Asia lo convierten en ion de litio y con eso se generan las baterías mencionadas.
En este sentido, si bien nuestro país cuenta con especialistas en litio y somos los terceros productores a nivel mundial, estamos exportando el mineral en bruto sin
analizar la posibilidad de otorgarle valor agregado. Nuestra participación es paupérrima comparada con el resto de los metales preciosos.
Por otro lado, explicó que es fundamental que Argentina avance en la separación isotópica del mineral, cuestión en la que Chile está trabajando desde el ´83, ya que el
litio 7 va a será requerido para obtener reactores de fusión.
Destacó que tanto el Reino Unido como Japón ya están realizando experimentos en tecno fusión que van a requerir de este tipo litio para producir energía.
El físico fue contundente: "lo que podría ser una usina para darle valor al país, lo estamos actualmente desaprovechando a pesar de que se encuentra totalmente
desarrollada la matriz para explotar el carbonato de litio".
Explicó que, incluso, nos invitan otros países para participar en proyectos conjuntos que dan valor agregado al litio y no lo estamos haciendo. Por lo cual, es necesaria una coordinación estructural del gobierno nacional para diseñar un uso estratégico de este material, como lo hizo por ejemplo Bolivia
El país vecino conformó una alianza para producir baterías en su territorio con apoyo de Alemania para luego venderselas terminadas.
Por último señaló que si bien es difícil competir con valores asiáticos, hay nichos perfectamente aptos para la economía argentina que requieren un tiempo breve de emprendimiento y otorgan una ganancia rápidamente.
A su vez recalcó que el momento es ahora y que es urgente que el país tome una política activa nacional para el manejo del mineral.