El sistema de estudios funciona así. El lugar donde se instala la perforadora, el equipo más pesado, es donde se hace la compactación más firme. Se excavan unos 80 centímetros y ese suelo se reemplaza por uno de buena calidad. “Se elige un granulado mayor, compuesto por 70% de piedra, 30% de arena o un 10% de arcilla, que actúa como ligante”, precisó el ejecutivo
No es necesario excavar más profundo porque más abajo está el cemento indio, un calcáreo casi tan duro como el hormigón.
“Una vez compactado el suelo nosotros hacemos el Standard Penetration Test (STP) o Ensayo de Penetración Dinámica, con el cual se determina la compacidad en superficie y dentro de esos 80 centímetros. Se extiende un certificado y así puede empezar la actividad. En general en el 10% de los casos hay mala compactación y debe repararse”, señaló Larrañaga.
Complementariamente se hace el ensayo de densidad del suelo, es decir el cálculo del peso sobre el volumen ocupado. “Hemos perfeccionado nuestra técnica y en menos de una hora podemos concluir si el suelo está apto para comenzar con las actividades del pozo”, aseguró el gerente de Geotek.
“En 1978 comenzamos haciendo unos pocos trabajos y fuimos creciendo paulatinamente, siempre haciendo trabajos de geotecnia para todo tipo de obras”, que luego fueron concentrándose exclusivamente en la actividad hidrocarburífera, recuerda. Larrañaga
“Justo apareció YPF que nos contrató para inspeccionar todas las compactaciones que hacen sus contratistas. Por eso sigo, y porque me encanta mi trabajo”, reconoció el empresario.
“Desde que comenzamos con la empresa llevamos exactamente 11.052 estudios de suelo”, precisó y agregó que es un trabajo donde repercuten inmediatamente los vaivenes del sector. "Somos los primeros que sentimos el golpe cuando hay una baja en la actividad”, comentó.
Hoy Geotek cuenta con 12 empleados y cuatro equipos para hacer los análisis de suelos. Su mayor presencia está en Vaca Muerta pero también en yacimientos convencionales que explotan otras compañía no solamente YPF.