En Argentina, según la 4ta. Encuesta Nacional de Factores de Riesgo (ENFR), más del 60% de la población del país es sedentaria y tiene kilos de más, y 25,4% es obeso. Así como la anorexia y la bulimia, la obesidad es un trastorno alimenticio que atenta contra la vida de las personas. Es por eso que en distintos países del mundo están intentando combatirla: por ejemplo, en México, tan solo dos días atrás se aprobó la ley que permite que a partir de ahora los alimentos tengan un etiquetado frontal con la información nutricional, junto a mensajes de advertencia con respecto al contenido del procesado.
Si bien en el país existen iniciativas para llevar adelante la etiqueta frontal de alimentos, como por ejemplo Manual de Recomendaciones sobre Etiquetado Frontal de Alimentos que se publicó en 2018 por los distintos organismos dedicados a las reformas alimenticias, y que recomienda la mayor información de los consumidores, no tuvo éxito más allá.
Hoy el etiquetado argentino contempla una tabla más que pequeña en la parte dorsal de cada paquete. Siempre de difícil lectura y sin aclarar cuales son las cifras a tener en cuenta, solo números al azar que solo entiende un médico.
Al mismo tiempo, existen pedidos de los organismos internacionales, como la Organización Mundial de la Salud (OMS) y de la agencia de la Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), así como todas agencias de la ONU, recomendaron a México que tome una decisión correcta en cuanto a la etiqueta frontal de productos, ya que remarcaron que la situación del país es "extrema".