Otros usan la IA para editar levemente el tono de un mensaje, algo que describen como "pasar por corrector ortográfico pero para la personalidad". Y otros, directamente, tercerizan toda la conversación.
Un usuario de Reddit explicó su método: cuando una conversación no va bien, exporta el intercambio completo a ChatGPT y le pregunta qué falló.
Eso, que es básicamente usar la IA como coach de relaciones, es el extremo más razonable del espectro.
El otro extremo es presentarse a una cita en persona habiendo respondido todos los mensajes previos con ayuda de ChatGPT.
Cada vez más usuarios recurren a ChatGPT o Claude para escribir mensajes, romper el hielo o mantener conversaciones en apps de citas.
Las apps todavía no saben cómo reaccionar
La respuesta de las plataformas de citas hasta ahora es, en el mejor de los casos, de espera. Match Group, dueña de Tinder, Hinge y OKCupid, admitió que todavía no definió cómo abordar el tema.
Reconoció que sabe que los usuarios están usando modelos de lenguaje para pedir consejos sobre cómo responder, y lo comparó con pedirle ayuda a un amigo.
Pero su CEO agregó que Tinder está "evaluando activamente" cuánto coaching quiere ofrecer dentro de la plataforma.
Jackie Jantos, CEO de Hinge, hace énfasis en que es muy importante que los humanos sean humanos. Pero también dijo que trata de no juzgar cómo la gente usa la tecnología, porque las citas siempre fueron difíciles.
Bumble, por su parte, prohíbe fotos generadas por IA pero no hace nada respecto al texto.
El problema práctico es que la tecnología de detección de texto generado por IA no es suficientemente precisa ni accesible para usuarios comunes.
La misma tecnología que en el ámbito educativo acusa falsamente a estudiantes de hacer trampa no es una base sólida para moderar millones de conversaciones románticas.
Las principales aplicaciones de citas reconocen que el uso de IA crece entre sus usuarios, pero todavía no definieron cómo abordarlo.
¿Es hacer trampa o simplemente usar una herramienta?
La investigadora Liesel Sharabi, profesora de comunicación en la Universidad Estatal de Arizona que estudia cultura de citas online, dice que las personas siempre involucraron a terceros en el cortejo. Pedirle a un amigo que revise un mensaje antes de enviarlo es lo mismo. La diferencia es de escala y de opacidad.
El problema que ella menciona es cuando no sabes con quién estás hablando porque la comunicación fue tan pulida que existe una diferencia enorme entre la persona y la IA.
La gente teme el engaño y la decepción que viene cuando hablás con alguien durante semanas y esa persona no es como parecía. La IA amplifica esos efectos.
Hay además un problema ético que las empresas de IA prefieren evitar y es que los modelos de lenguaje se entrenan sobre intercambios de texto reales, incluyendo conversaciones privadas subidas a las plataformas sin consentimiento explícito de todos los involucrados.
Cuando alguien sube su conversación de Hinge a ChatGPT para analizarla, la otra persona nunca dio permiso para eso.
Lo que el "chatfishing" revela sobre las apps de citas
La conclusión no es sobre la IA sino sobre las plataformas. Las apps de citas les están fallando a las personas.
La gente busca una forma de tener éxito, está agotada y quiere experimentar con la IA para ver si puede darles los resultados que les prometieron. Es menos sobre el engaño y más sobre que llevan años en una app y no saben qué más probar.
El chatfishing es el síntoma de un modelo de negocio que prometió conexión genuina y entregó volumen y algoritmos.
Que la solución que encontraron algunos usuarios sea subcontratar la humanidad a una IA dice algo sobre el estado del romance digital que ninguna actualización de política de uso va a resolver fácilmente.
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