El MTOP (Ministerio de Transporte y Obras Públicas uruguayo) autorizó a Colonia Express a fines de julio. La empresa esperaba vender pasajes en setiembre y comenzar los viajes en octubre con el Montevideo Express.
El principal obstáculo está en el muelle Maciel. Existe un solo pontón para el embarque y desembarque de vehículos, construido y utilizado por Buquebus. Colonia Express necesita acceder a esa misma infraestructura.
Colonia Express es la empresa autorizada a ingresar a la ruta directa. Su director, Sebastián Planas, advirtió que podría recurrir a la Justicia contra el MTOP y la ANP (Administración Nacional de Puertos) si no se generan las condiciones para operar.
Buquebus es actualmente el único operador directo entre ambas capitales. Presentó recursos para que el permiso sea revocado o quede condicionado a que el puerto pueda recibir a las 2 compañías.
El MTOP otorgó la autorización y debe definir las frecuencias. La ANP también está involucrada por las condiciones de infraestructura y operación en el puerto de Montevideo.
Las autoridades deberán resolver el acceso al pontón, los horarios y las condiciones para que ambas empresas puedan operar.
También está pendiente definir si Colonia Express deberá pagar a Buquebus por utilizar la infraestructura. Se prevé una instancia con autoridades del gobierno uruguayo para buscar una salida."
La novedad eléctrica de Buquebus.
Monopolio
El periodista Beto Valdéz se lanzó a la carga:
"Federico Sturzenegger desreguló actividades portuarias, avanzó sobre el practicaje, impulsó cambios en la marina mercante y convirtió la eliminación de privilegios en una bandera del Gobierno.
Sin embargo, hasta ahora no hizo una sola referencia pública al monopolio de hecho de Buquebus en la ruta directa Buenos Aires–Montevideo.
El gobierno uruguayo autorizó a Colonia Express a competir en ese trayecto, explotado desde hace más de tres décadas exclusivamente por la empresa de Juan Carlos López Mena. Pero el permiso quedó reducido a un papel: en el puerto de Montevideo existe un único pontón habilitado para embarcar vehículos, pertenece a Buquebus y la compañía se niega a compartirlo.
Buquebus recurrió además la autorización y sostiene que el ingreso de Colonia Express constituiría una “competencia desleal”, amenazaría la viabilidad del negocio y podría provocar “un caos” en el puerto.
La empresa que domina el mercado cuestiona así la llegada de un competidor porque podría quitarle pasajeros.
Es cierto que Sturzenegger no puede ordenar desde la Argentina que se comparta una infraestructura ubicada en Uruguay. Pero el Gobierno argentino tampoco es un espectador: administra el puerto de Buenos Aires, mantiene una concesión estratégica con el Grupo Buquebus y participa de una relación bilateral que regula el transporte fluvial entre ambos países."
Federico Sturzenegger, un ignorante.
FOTO: XAI / GROK
Quiero retruco
Se desconoce si Valdéz es buen jugador del criollo juego de naipes conocido como 'truco'.
Pero él acaba de ir por un 'Quiero Retruco':
"La fantasía inmobiliaria que Buquebus promociona en Puerto Madero choca con un dato incómodo: no aparece públicamente la aprobación de la Legislatura porteña necesaria para levantar una torre residencial de 18 pisos y un hotel de 150 habitaciones.
El megaproyecto fue presentado con bombos y platillos. Mientras tanto, las obras vinculadas con la terminal, el estacionamiento subterráneo y los servicios para pasajeros avanzaron bajo el paraguas de la infraestructura portuaria en terrenos federales.
Fuentes del mercado inmobiliario y del ambiente portuario describen un mecanismo conocido: primero se consolida una inversión millonaria y después se traslada la presión al Estado para obtener la excepción normativa que falta. “Cuando ya enterraste millones de dólares, el proyecto deja de ser una iniciativa privada y se convierte en un problema que los funcionarios deben resolver”, resume un desarrollador que conoce las negociaciones de Puerto Madero.
El primer músculo del proyecto es Juan Carlos López Mena. El dueño de Buquebus controla la principal terminal fluvial que conecta a la Argentina con Uruguay y ocupa una posición dominante en una ruta estratégica para el turismo regional. Esa gravitación lo convierte en un interlocutor inevitable para cualquier conducción portuaria.
El segundo actor es CRIBA, la constructora de la familia Tarasido, ejecutora de algunas de las obras más emblemáticas de la gestión de Horacio Rodríguez Larreta: desde la sede del Gobierno porteño en Parque Patricios hasta las viviendas de la Villa Olímpica.
“Una empresa que construyó proyectos centrales para la Ciudad no llega a las oficinas de Desarrollo Urbano como un privado más. Tiene otra capacidad para discutir excepciones, convenios y letra chica”, explica en estricto off una fuente vinculada con la obra pública porteña.
La paradoja es que CRIBA atraviesa ahora fuertes tensiones financieras en Punta del Este, mientras Portal Buquebus avanza por partes. El estacionamiento y la ampliación de la terminal encuentran cobertura dentro de la actividad portuaria; la torre residencial y el hotel, en cambio, continúan atrapados en el terreno mucho menos cómodo de las normas urbanísticas. (...)".
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