El problema es que robots.txt no es suficiente.
Tanto Google como Bing documentan en sus guías técnicas que para garantizar que una página no aparezca en resultados de búsqueda, los desarrolladores deben agregar también una etiqueta "noindex" directamente en cada página individual.
Sin esa etiqueta, si la página está enlazada desde otro lugar en internet, los buscadores pueden indexarla de todas formas ignorando las instrucciones del robots.txt.
Wired revisó una muestra de las páginas de chats expuestas y confirmó que ninguna incluía esa etiqueta noindex. Anthropic no respondió preguntas sobre por qué no la habían incluido.
Los chats dejaron de aparecer en Google, pero las páginas seguían sin la configuración técnica recomendada para impedir futuras indexaciones.
No es la primera vez
Este no es un problema nuevo para Anthropic. En septiembre pasado, la empresa recibió críticas por el mismo motivo y le dijo a Forbes que usaba robots.txt para indicar a los rastreadores que no accedieran a los chats compartidos.
La respuesta era técnicamente correcta pero prácticamente insuficiente, como quedó demostrado este fin de semana.
Los chats que aparecían en Google al momento del reporte de Wired ya no están visibles en ese buscador.
Pero las páginas revisadas por la revista todavía no tienen la etiqueta noindex, lo que significa que podrían volver a aparecer en resultados de búsqueda.
La ironía del ecosistema
Hay un detalle adicional. Anthropic, Meta y OpenAI incluyen en sus propios archivos robots.txt instrucciones que bloquean los rastreadores de IA de sus competidores para que no accedan a sus sitios y usen ese contenido como datos de entrenamiento.
Es decir: las mismas empresas que dependen de datos de internet para entrenar sus modelos se protegen mutuamente bloqueando el acceso a sus plataformas.
Google no respondió a las preguntas de Wired sobre el hecho de que sus competidores bloquean específicamente a Google-Extended, el rastreador de entrenamiento de IA de la empresa, en sus sitios de chatbots.
Qué pueden hacer los usuarios ahora
Los usuarios de Claude que hayan compartido conversaciones pueden gestionar el acceso desde Configuración, en la sección de Privacidad, bajo "Chats compartidos".
Desde ahí es posible revocar el acceso a cualquier conversación que se haya compartido previamente.
La lección es que compartir una conversación con un chatbot, incluso de manera que parece controlada, implica crear una URL pública en internet. Y en internet, lo que tiene una URL pública puede terminar siendo indexado, archivado o encontrado por alguien que no era el destinatario original.
Los sistemas técnicos para evitarlo existen, pero requieren que las empresas los implementen correctamente. Esta vez, Anthropic no lo hizo.
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