La drástica reducción de la capacidad de las redes supone, además, un excedente de plantilla en el sector financiero que el IEB cifra en 41.460 empleados, es decir, el 16 % del total.
Los ajustes que deben acometerse en la red bancaria también implicarán la redefinición de las oficinas, que tendrán que ser espacios más grandes, con más empleados -lo que podría servir para aprovechar parte del excedente- y con servicios ajenos a lo financiero.
Todo ello beneficiará al cliente pero también a la banca, que podrá ser más eficiente y mejorar sus costes, "algo que está encima de la mesa de todos los altos directivos del sector financiero", según asegura el IEB.
Además, el estudio del Instituto augura que la reforma financiera hará que queden tan solo una decena de grandes entidades, "algo que no resulta descabellado si tenemos en cuenta que en España los 7 mayores bancos tienen sólo una cuota de mercado del 40%", cuando en Europa la media es del 70%.