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Foto NA-REUTERS/Scott Heppell
Pero además del adiós, el Etihad también dio la bienvenida. Es que, luego de 8 meses, Rodri volvió a pisar el campo de juego. Pep Guardiola sumó a su mediocampista prodigio en la lista de convocados para el encuentro ante el Bournemouth.
Una lista en la que, además, Claudio Echeverri no estuvo citado. Llamativo. El Diablito había ingresado en el complemento en la final por la FA Cup vs. el Palace y el propio Pep Guardiola había felicitado su evolución en los entrenamientos, además de recibir tremendos elogios de Bernardo Silva y de Phil Foden.
Pero, Echeverri aparte, los focos estaban puestos en el retorno de Rodri. El volante español estuvo 240 días lesionado, unos 8 meses, luego de la rotura de ligamentos cruzados de la rodilla. Además de estar convocado, ingresó al minuto 83´y jugó un puñado de minutos.
Calendario extenuante, denuncia contra FIFA y lesión: la partida de Rodri que afectó al City más de la cuenta
Fue curioso el momento en el que sucedió su lesión. Ocurrió a fines de septiembre de 2024, durante el partido que el City jugó contra el Arsenal por Premier League, justo unos días después de que el futbolista español levantara la voz contra la FIFA por el extenuante calendario que había establecido para la temporada en curso y que ameritó denuncias de sindicatos de jugadores.
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Rodri, el hijo pródigo que volvió
Foto NA: Action Images via Reuters/Peter Cziborra
La lesión de Rodri fue simbólica. Como si la dirigencia de FIFA (de cuyo Consejo ahora forma parte Chiqui Tapia) necesitara pruebas consistentes a lo que decía, el español se rompió los ligamentos, una de las lesiones más duras y prolongadas que puede sufrir un futbolista.
Nadie lo imaginaba, pero la salida de Rodri fue el puntapié inicial para el descenso, paulatino pero constante, de un Manchester City que buscará dejar esta temporada en el olvido. En octubre de 2024, un mes después de la lesión, el mediocampista campeón con España ganaba el Balón de Oro, como una reivindicación del rol de los jugadores de su estilo, más colectivos, vertebrales y lejos de los flashes.
La decadencia del equipo de Pep Guardiola potenció el Balón de Oro. Sin Rodri, el City perdió mucho más que un jugador. Perdió su termómetro, que regulaba la temperatura colectiva; perdió su director de orquesta, que marcaba el tempo de la banda. En una temporada llena de traspiés, la vuelta del hijo pródigo al centro del campo ha sido una buena noticia.
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