
No obstante, aunque los tratamientos a corto plazo se consideran seguros, su ingesta a largo plazo puede provocar dependencia física y deterioro cognitivo, especialmente en personas mayores con riesgo de demencia.
Los mecanismos por los cuales las benzodiazepinas desencadenan estos cambios se desconocían previamente.
Pero investigadores dirigidos por Jochen Herms y Mario Dorostkar han podido demostrar en un modelo animal que el ingrediente activo del fármaco conduce a la pérdida de conexiones neuronales en el cerebro.
Para entender cómo el fármaco usado para trastornos de ansiedad puede provocar deterioro cognitivo, es importante retroceder y comprender su relación con las células del cerebro.
Las células inmunitarias del cerebro conocidas como microglía desempeñan un papel clave para el ser humano. Por su parte, las benzodiazepinas se unen a una proteína específica en la superficie de los orgánulos celulares de la microglía.
Esta unión activa la microglía, que luego degrada y recicla las sinapsis, es decir, las conexiones entre las células nerviosas.
Los experimentos llevados a cabo por los científicos mostraron que la pérdida de sinapsis en ratones que habían recibido una dosis diaria de la benzodiazepina diazepam durante varias semanas para inducir el sueño condujo a deficiencias cognitivas.
“Se sabía que la microglía desempeña un papel importante en la eliminación de las sinapsis tanto durante el desarrollo del cerebro como en las enfermedades neurodegenerativas”, dijeron los autores del estudio.
Cuando se interrumpió el tratamiento con diazepam, el efecto persistió durante algún tiempo, pero finalmente fue reversible.
En opinión de los investigadores, el estudio podría tener efectos sobre cómo se tratan los trastornos del sueño y la ansiedad en personas con riesgo de demencia.
En efecto, recomendaron que, en la medida de lo posible, se utilicen primero fármacos sin afinidad vinculante con aquellas proteínas de la microglía.
Las benzodiacepinas se utilizan ampliamente para tratar muchas condiciones, incluyendo ansiedad, insomnio y convulsiones.
El fármaco es una importante alternativa de tratamiento para personas con trastornos para los cuales está indicado. Sin embargo, la automedicación y el bajo control médico puede llevar al mal uso, abuso y adicción.
Además de los riesgos de dependencia de fármacos como la benzodiacepina, existen otros cuando el tratamiento no está supervisado por el profesional adecuado.
Algunas de las benzodiacepinas más conocidas son: diazepam, flurazepam, clonazepam, flunitrazepam y bromazepam, lorazepam, temazepam, triazolam y midazolam.
*Fuente consultada: MedicalXpress