Styczynski y sus colegas comenzaron por desarrollar una estrategia para promover el uso de barbijo, lo que significó que se triplique su uso del 13% al 42%.
Luego, los investigadores compararon el número de casos de COVID-19 en las aldeas de control y las comunidades de intervención.
El equipo descubrió que el número de casos sintomáticos era menor en las aldeas intervenidas que en las de control.
La disminución fue de un modesto 9%, pero los investigadores sugieren que la verdadera reducción del riesgo es probablemente mucho mayor, en parte porque no realizaron pruebas de SARS-CoV-2 en personas sin síntomas o cuyos síntomas no cumplían con la definición de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de la enfermedad.
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Los barbijos quirúrgicos son los mejores, según los resultados del nuevo estudio.
¿Cuál es el mejor barbijo?
El estudio relacionó a los barbijos quirúrgicos con una caída del riesgo del 11%, en comparación con una caída del 5% para los de tela.
El hallazgo fue reforzado por otros ensayos clínicos y experimentos de laboratorio previos.
Los datos muestran que incluso después de 10 lavados, las mascarillas quirúrgicas filtran el 76% de las partículas pequeñas capaces de transmitir el SARS-CoV-2 por el aire. Por el contrario, el equipo descubrió que las máscaras de tela de 3 capas tenían una eficiencia de filtración de solo el 37% antes de lavarlas o usarlas.
Ahora los hallazgos publicados en un artículo de Nature esperan ser revisados por pares.
Los barbijos seguirán siendo una línea de defensa especialmente crucial en países donde el acceso a las vacunas es limitado o inexistente.
La investigación también promete despolitizar el uso y las medidas de obligatoriedad de barbijos.