Anticuerpos de llamas
Los científicos inyectaron a Fifi una bioproteína purificada que no le causó la enfermedad de COVID-19 pero que impulsó a su sistema inmunológico a producir nanoanticuerpos. Luego extrajeron estas moléculas con una pequeña muestra de sangre.
El equipo aisló cuatro nanoanticuerpos diferentes y los designó como C5, F2, H3 y C1. Las pruebas de laboratorio mostraron que cada uno de estos se unieron a distintas ubicaciones en la proteína espiga ("Spike" o "de pico").
Los investigadores observaron una inhibición completa de la infección viral con el C5. Luego procedieron a probarlo en hámsers.
Trataron a seis con una inyección del nanoanticuerpos trímero C5 y otros seis sirvieron de control porque no recibieron tratamiento.
Hacia el día 7, los seis hámsteres del grupo tratado con nanoanticuerpos habían perdido significativamente menos peso y tenían una infección pulmonar muy limitada, a diferencia del grupo control.
En efecto, probaron que de esta forma se promueve una recuperación más rápida de la infección. Los autores creen que esto podría deberse a que para los nanoanticuerpos fue más fácil para llegar al sitio de la infección: los pulmones.
Ahora el equipo avanzará probando el tratamiento para COVID-19 en otros animales y luego en humanos. Estiman que será efectivo contra las nuevas variantes y más económico que otros métodos terapéuticos.