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Tras un año y medio de pandemia, un metanálisis ilumina el riesgo frente a la COVID-19 de personas con trastornos de salud mental.
El estudio
El metanálisis comprendió estudios que sumaban a más de un millón de individuos, de 22 países entre diciembre de 2019 y noviembre del 2020, de los cuales 43.938 tenían trastornos de salud mental.
La presencia de cualquier trastorno de salud mental se asoció con un mayor riesgo de mortalidad por COVID-19, incluidos trastornos psicóticos, del estado de ánimo, por uso de sustancias, discapacidades intelectuales y trastornos del desarrollo, pero excluyendo los trastornos de la ansiedad.
Aunque se requiere más investigación para determinar los mecanismos subyacentes, los hallazgos destacan la necesidad de enfoques específicos para manejar y prevenir el coronavirus en los grupos de pacientes en riesgo identificados.
Otras conclusiones importantes del metanálisis fueron:
- El riesgo de hospitalización después de la infección por SARS-CoV-2 fue significativamente mayor en personas con algún trastorno mental preexistente que en personas sin ningún trastorno mental preexistente.
- No se encontraron pruebas sólidas de un mayor riesgo de ingreso en Unidades de Cuidados Intensivos para pacientes con trastornos de salud mental.
- Los pacientes con trastornos psicóticos y del estado de ánimo, y los que toman antipsicóticos o ansiolíticos, representan subgrupos particularmente susceptibles.
- Los pacientes con enfermedades mentales graves (incluidos trastornos psicóticos y del estado de ánimo) tenían un mayor riesgo de muerte que los pacientes con otros trastornos de salud mental.
- Factores sociales y de estilo de vida como la dieta, inactividad física, aislamiento social, consumo elevado de alcohol y tabaco y trastornos del sueño también podría tener efectos perjudiciales sobre el pronóstico de COVID-19.