Raduga dice que la comunicación se logra a través de un dispositivo especial que se adhiere a diferentes zonas de la cabeza. El software traduce los impulsos faciales y eléctricos en sonidos Remmyo a través de auriculares. A partir de este logro, REMspace busca lograr la comunicación en tiempo real dentro de los sueños lúcidos.
Actualmente, el estudio de REMspace es revisado por otros científicos, mientras la empresa busca participantes para realizar más estudios. Las funciones que puede traer esta tecnología no están claras, pero Raduga prevé que ayudarán a las personas con problemas de salud mental o a reducir las pesadillas y las fobias.
"En unos años, tecnologías como esta serán tan comunes como los teléfonos móviles. La gente no podrá imaginar su vida sin ellas, porque harán que su vida sea mucho más vibrante, muy diferente", afirmó Raduga, quien se esperanza con que su descubrimiento "Mejorará tanto la calidad de vida que la gente no podrá imaginar su vida sin tecnologías como esta".
Los antecedentes del CEO de REMspace
Raduga, de 41 años y originario Kazajistán, es el fundador del Phase Research Center, que busca orientar a principiantes sobre cómo experimentar la parálisis del sueño, las experiencias extracorporales y la "proyección astral". Según él, su interés por controlar los sueños viene desde la adolescencia.
En 2023 fue noticia cuando se autorrealizó una neurocirugía donde se implantó un chip elaborado por él en el cerebro. En redes sociales, Raduga contó que para realizar la operación vio horas de videos de neurocirugía en YouTube y practicó con cinco ovejas, pero no le contó a nadie lo que iba a hacer.
En el living de su casa, Raduga perforó su cráneo con un taladro de ferretería y se implantó un chip de platino y silicio. "Terminé la cirugía, me duché y trabajé durante 10 horas seguidas… La gente no sabía nada", contó orgulloso. Cinco semanas después, los médicos le extirparon el chip.
A través del dispositivo casero, Raduga planeaba manejar los sueños lúcidos con electricidad para vivir en ellos una especie de Grand Theft Auto (GTA), donde se podría tener sexo con "estrellas porno o tu vecino o vecina favorita", tomar drogas o conducir un Ferrari.
“Usando tecnologías de realidad virtual no puedes tocar, no puedes comer, no puedes sentir placer, etc. Este tipo de tecnologías son limitadas, son geniales, muy buenas, pero tienen limitaciones", sostuvo Raduga. "Tarde o temprano, en general entenderemos que tenemos un mundo donde todo es posible", presagió.
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