El estudio reciente involucró a una población de 223 pacientes con la enfermedad y tuvo 406 casos de control.
El resultado de la investigación fue revelador:
Quienes durante su vida habían sido grandes consumidores de yerba mate de manera tradicional (mate con bombilla), tenían una incidencia de Parkinson menor respecto de aquellos no tomaban mate o que lo consumían en bajas cantidades.
La ciencia del mate
La doctora Gatto festejó que pudieron "comprobar que existe una relación inversa entre el consumo importante de yerba mate y el riesgo de desarrollar el Mal de Parkinson”.
Otro de los trabajos que la vinculan a la prevención del Parkinson fue realizado por Irene Taravini, bioquímica e investigadora del CONICET y de la Universidad Nacional de Entre Ríos (UNER).
Mediante ensayos de laboratorio la científica verificó que:
El consumo de yerba mate durante muchos años contribuiría a la ralentización de la progresión del proceso neurodegenerativo que experimentan las neuronas dopaminérgicas en pacientes con la enfermedad de Parkinson El consumo de yerba mate durante muchos años contribuiría a la ralentización de la progresión del proceso neurodegenerativo que experimentan las neuronas dopaminérgicas en pacientes con la enfermedad de Parkinson
Al igual que sus pares, Taravini recordó que es bien conocido que la yerba mate posee propiedades antiinflamatorias, antioxidantes y protectora del daño celular.
En ese sentido, también coincidió en que “el ácido clorogénico podría ser el principal agente del efecto antioxidante y protector de las neuronas dopaminérgicas”.
Efecto neuroprotector de la yerba mate
Bajo el título “Efecto neuroprotector de la yerba mate en neuronas dopaminérgicas en cultivo”, una investigación del doctor en Ciencias Biológicas, Juan Ferrario, buscó revelar cuáles serían los componentes de la yerba mate que atenúan el efecto del Parkinson en los consumidores de mate.
En primer lugar, tuvo en cuenta que el Mal de Parkinson afecta a las neuronas dopaminérgicas por décadas, incluso antes que aparezcan los primeros síntomas.
El científico planteó la hipótesis de que sería posible modificar la historia natural de esa enfermedad por medio de algunos componentes de la yerba mate que actúan como protectores celulares, como la cafeína y el ácido clorogénico. La familia de compuestos del ácido clorogénico está presente en el 42% de las infusiones de yerba mate y tiene una gran capacidad como agente neuroprotector.
Para llevar adelante el proyecto, Ferrario y su equipo aplicaron un extracto de yerba mate sobre un cultivo de neuronas dopaminérgicas. A los cinco días cuantificaron los resultados y observaron que no solamente se preservaron las neuronas, sino que se registró una mayor conectividad entre ellas.
En efecto, demostraron que hay algo que dispara el ácido clorogénico y permite a estas neuronas ser más robustas y más saludables.
Ferrario aclaró que “aunque resta mucho trabajo por hacer, nuestro trabajo presta por primera vez evidencia sobre el efecto protector que la yerba mate puede brindar sobre las neuronas dopaminérgicas que se ven afectadas en el desarrollo de la enfermedad de Parkinson”.
Fuente: INSTITUTO NACIONAL DE LA YERBA MATE