La paciente estaba experimentando dolor abdominal difuso, por lo que optaron por someterla a una laparotomía, un tipo de cirugía que se hace con el propósito de examinar y luego tratar los problemas en el abdomen.
Los cirujanos hicieron una incisión para acceder a su cavidad abdominal y fue allí que descubrieron que el estómago, empujado hacia abajo por el peso de las pilas, se había distendido y estirado hacia el área sobre el hueso púbico. Así fue que extrajeron 46 baterías AA y AAA.
Cuatro baterías adicionales estaban atascadas en el colon y debieron ser extraídas a través del ano. A continuación, la paciente continuó con la "recuperación sin incidentes".
"Hasta donde sabemos, este caso representa la mayor cantidad reportada de baterías ingeridas en un solo momento", escribieron los médicos en su informe.
En general, son conocidos los casos de ingestión de pilas en revistas médicas por parte de las infancias. Pero en este caso, “la ingestión deliberada de múltiples pilas AA grandes como forma de autolesión deliberada es una presentación inusual", según los médicos.
En presentaciones pediátricas, las pilas suelen atravesar el cuerpo sin causar daño. Raramente se atascan en la garganta, causan lesiones graves e incluso mortales.
Según el equipo irlandés, “el potencial de las baterías cilíndricas para provocar emergencias quirúrgicas agudas no debe subestimarse".
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