"Cuando llegó COVID-19, y todos nuestros negocios locales en la Ciudad de Fairfax debían comenzar a hacer cumplir las reglas y regulaciones de distanciamiento social, o restringir su servicio para agarrar e irse, o simplemente cerrar por completo, estábamos pensando en formas en que nosotros realmente podría ayudar a la comunidad empresarial ", dijo a Fast Company, Chris Bruno, director de desarrollo económico de la Ciudad de Fairfax. Aunque en Estados Unidos esto llegó justo para la crisis del virus.
En cambio en Inglaterra la ciudad funciona así hace tiempo, más exactamente desde 2018. Si bien la inversión de los gigantes de la tecnología en aparatos independientes del humano como robots y automóviles inteligentes, no fue hasta la llegada de la pandemia donde las empresas realmente vieron una oportunidad a la hora de extender un servicio. Claro que esto nos lleva a cuestionar realmente si el mundo va camino a parecerse a los escenarios creados en la serie británica de Charlie Brooker: Black Mirror.
"Hay un límite a lo que un robot de entrega puede aportar a un humano", explicó a The Times Elliot Katz, trabajador de Phantom Auto, una empresa emergente que ayuda a las empresas a controlar de forma remota los vehículos autónomos. La realidad es que estos robots no pueden trasladar más de dos bolsas y por supuesto están expuestos a fallas teniendo en cuenta que la programación no es perfecto. Claro que en tiempos de crisis son de gran ayuda sobretodo para los adultos mayores quienes son factores de riesgo frente al Coronavirus.
"Los robots de 55 libras están diseñados para funcionar a velocidades más lentas en las aceras, transportar alrededor de 20 libras y no cuestan más que una computadora portátil de alta gama", explicó a la revista Wired, Henry Harris-Burland, vicepresidente de marketing de Starship.
Pero ahora es importante explicar cual es el objetivo de Starship Technology, como muchas de las empresas tecnológicas, la misma tiene su oficina base en San Francisco y no solo se dedica a robots de delivery, los cuales comenzó a probar en campus universitarios desde 2015, sino que también trabaja con cámaras, radares y otros sensores, estos también forman parte del sistema de los robots para lograr su funcionamiento efectivo. Aunque hace algunos años decidieron dar un paso más en Milton Keynes, una ciudad de pocos habitantes, con mucha actividad de ciclistas y poca de automóviles.