El New York Times ya reportó que los hackers usaron un malware llamado EternalBlue que había diseñado la NSA y fue desechado en abril del 2017 para luego ser encontrado por los hackers. Esta herramienta hizo un efecto “boomerang” en otras ciudades como Allentown, Pennysylvania, San Antonio, Texas y, más notorio, en Atlanta, Georgia.
El senador Chris Van Hollen y el congresista Dutch Ruppersberger le dijeron al periódico Baltimore Sun que ahora están buscando "un informe completo" directamente de la NSA.
"Debemos asegurarnos de que las herramientas desarrolladas por nuestras agencias no lleguen a las manos de los malos actores", dijo el senador al periódico.
Hay que aclarar que como el ransomware automáticamente escanea vulnerabilidades, el ataque no aparenta ser específicamente destinado para Baltimore. Pero los sistemas operativos y las redes eran especialmente vulnerables ahí: Baltimore gasta la mitad de dinero que otras ciudades en Tecnología Informática. De hecho, un especialista aseguró que “los sistemas que atraviesan la ciudad de Baltimore parecen ser proyectos de verano hechos por internos”, de manera irónica para mostrar lo vulnerables que son los sistemas de este lugar.
Además varios investigadores encontraron que los gobiernos están constantemente bajo ciberataque y la mayoría de las veces no se enteran.