La tasa de inoculación es muy baja en comparación a otros países desarrollados, incluso en el país productor de Sputnik V. ¿A qué se debe?
Desconfianza
De acuerdo con una encuesta de la "Fundación de la Opinión Pública” (FOM), no hay consenso respecto a la vacunación en Rusia.
Un 47% de los consultados dijo estar a favor de las vacunas COVID-19, la otra mitad en contra.
Al mismo tiempo, el sondeo reveló que el 60% está convencido de que la vacunación masiva es necesaria para combatir la pandemia. Solo un 23% opinó lo contrario.
Pero los porcentajes se modificaron en los últimos meses. De hecho, hasta comienzos del verano en Rusia, cerca de un 60% de los rusos rechazaba la vacuna, mientras que solo un 30% estaba dispuesto a aplicársela, según cifras del instituto "Lewada-Zentrum".
Hacia fines de agosto, los detractores de la vacuna se redujeron a un 52%.
Los sondeos indican que la minúscula tasa de vacunación en Rusia obedece al miedo a la sustancia inmunizante y a la desconfianza hacia las autoridades.
El sociólogo Denis Wolkow, director del “Lewada-Zentrum", dijo que los estudios demostraron que entre “aquellos que tienen una actitud negativa hacia las autoridades, la disposición a vacunarse es menor”.
Según el experto, el rechazo no es hacia la vacuna en sí, sino hacia cualquier iniciativa del Estado.
Por su parte, el director de la agencia de investigación "Romir", Andrei Milechin, describió una situación de “polarización de la sociedad". Según su criterio, el Gobierno reacciona erróneamente aplicando restricciones.
Con todo, los datos recopilados por el gobierno demuestran que en los últimos días el ritmo de vacunación ha vuelto a aumentar.
Desde mediados de octubre, se vacunan a diario más de 500.000 personas. Resta esperar el efecto de las nuevas restricciones.
Fuente: Deutsche Welle (DW)