Los criterios para la asignación de los recursos sanitarios a los pacientes son los siguientes:
*Criterio de mayor bien o maximización de los beneficios. Exige asignar bienes u oportunidades limitadas a quienes más puedan beneficiarse por recibirlas. En el ámbito clínico, este principio se traduce en el deber de asignar los recursos escasos a quienes tengan mayor posibilidad clínica de beneficiarse por recibirlos. Es decir, aquellas indicaciones basadas en la mejor evidencia científica disponible respecto: a la probabilidad de éxito, con una intervención médica determinada, en un paciente específico. Este será el principal indicador para la asignación de recursos críticos disponibles que debe regirse por la proporcionalidad terapéutica.
*Criterio de respeto igualitario. Cada persona es igualmente valiosa. Las decisiones de cuidado y tratamiento deberían basarse en la necesidad médica. Los pacientes con síntomas o problemas de salud similares deben recibir igual cuidado y tratamiento.
*Criterio de no discriminación. ningún paciente será pospuesto en la atención por razones que no sean estrictamente médicas, esto es edad, género, condición social, clase, religión, etnia, o cualquier otra característica relativa a su condición o lugar en la sociedad.
*Criterio de transparencia: toda la información sobre las decisiones que se toman, los fundamentos por los cuales se tomaron, así como la información con relación a dónde fue realizado y por quién, deben estar basadas en un proceso previamente difundido y ser de acceso público.
*Criterio de información y comunicación: el proceso por el cual se toman las decisiones debe ser abierto a discusión y escrutinio público y dinámico según las circunstancias determinen que debe ser modificado.
*Responsabilidad: se deben disponer mecanismos para asegurar que las personas involucradas en las tomas de decisiones den cuenta por sus acciones e inacciones en la respuesta del sistema de salud a la pandemia y cuenten con la idoneidad para tomar las decisiones que se requieren.
*Criterio de razonabilidad y factibilidad: las decisiones no deben ser arbitrarias, sino que deben ser fundamentadas en razones que puedan ser explicadas, proporcionales a la amenaza y basadas en la evidencia disponible, experiencia y prácticas. Asimismo, deben ser factibles de ser aplicadas.
*Criterios de solidaridad y justicia: las decisiones que se toman en tiempos de pandemia requieren de un alto grado de solidaridad por parte de las partes involucradas y la ciudadanía y deben estar sostenidos en bases de justicia claras.
*Deber de cuidado: Todos los pacientes deben recibir el mejor tratamiento y cuidado posibles que estén disponibles. Aun cuando los recursos necesiten ser racionados durante una crisis, los profesionales y trabajadores de salud tienen un deber de cuidado para promover el bienestar del paciente con los recursos disponibles. Con los profesionales y trabajadores de salud también se tiene un deber de cuidado y deben recibir los elementos de protección personal adecuados.
Desde el entorno del ministro de Salud de la Provincia de Buenos Aires, Daniel Gollán, le dijeron a Infobae: "Se le otorga el recurso escaso al paciente que, si lo utiliza, tiene más posibilidades de sobrevivir. Cuando en Europa ocurrió el colapso sanitario, cada vez que se liberaba un respirador, se emitieron diferentes protocolos, con variables de criterios como scores de mortalidad, características de pacientes al ingreso, que asignan un puntaje que predice o estima qué chances tiene cada paciente de sobrevivir, para ver a quién se le asignaba el respirador que quedaba. De eso se tratan los ‘Protocolos de última cama’, o ‘Protocolo de prioridad de cama crítica’, entre otros nombres y variantes".
Mirá el protocolo completo:
Ética en la asignación de recursos limitados en cuidados críticos por pandemia by Urgente24 on Scribd