Las hepatitis del tipo B y C afectan a 325 millones personas en todo el mundo y si pasan a una etapa crónica, traen infecciones que no son manifiestas y eso puede derivar en cáncer de hígado que, en el 60% de los casos, se descubre en un estadio avanzado.
El tratamiento de la hepatitis C es simple y dura unas 8 semanas, se administran una o dos pastillas y se cura en el 90% de los casos. En la hepatitis B, cuando desarrollan una de tipo crónico es más largo, también se suministran pastillas pero el virus es más difícil de erradicar, por eso puede durar más de un año, pero el paciente no sufre ningún efecto.
Para la hepatitis A y la B hay vacunación desde 2005 de forma obligatoria, pero hay muchos adultos que no están vacunados y están infectados sin saberlo. Con una infección crónica, después de años y con la inclusión de diferentes factores, como el hígado graso o el consumo de alcohol, pueden terminar en una hepatopatía crónica y cirrosis.
Los pacientes curados no vuelven a infectarse, los que logran la curación desarrollan anticuerpos que duran de por vida y no se van a infectar con el mismo virus.
La OMS pide a todos los países que colaboren para eliminar las hepatitis virales como problema de salud pública de aquí a 2030 de esta forma:
*Proteger a los lactantes de la infección. Todos los recién nacidos deberían ser vacunados contra la hepatitis B al nacer y recibir posteriormente al menos 2 dosis adicionales
*Detener la transmisión de madre a hijo. Todas las embarazadas deberían someterse a pruebas de rutina para detectar la hepatitis B, la infección por el VIH y la sífilis y recibir el tratamiento necesario.
*No dejar a nadie atrás: Todas las personas deberían tener acceso a los servicios de prevención, pruebas y tratamiento de la hepatitis, incluidas las personas que se inyectan drogas, los reclusos, los migrantes y los grupos de población más afectados.
*Ampliar el acceso a las pruebas y al tratamiento. Las pruebas y el tratamiento oportunos de la hepatitis viral pueden prevenir el cáncer de hígado y otras enfermedades hepáticas graves.
*Mantener los servicios esenciales relativos a la hepatitis durante la pandemia de COVID-19. Los servicios de prevención y tratamiento de la hepatitis son esenciales incluso durante la pandemia de COVID-19.