> El 83% de la población afirma que consume con frecuencia frutas y verduras.
> El 73% prefiere alimentos frescos, orgánicos y/o poco procesados. Esta afirmación es más común entre las personas de mayor nivel socioeconómico y entre los residentes de la Ciudad de Buenos Aires.
> El consumo de productos orgánicos ascendió del 26% al 46%% en los últimos 5 años. Otras prácticas saludables también aumentaron.
> El 44% de los argentinos incorpora semillas en su dieta habitualmente.
Sin embargo, una de cal y una de arena. Así como están estos aspectos positivos, hay otros menos alentadores:
> 2 de cada 10 argentinos no leen los vencimientos de los productos antes de comprarlos o consumirlos, deficiencia que es más alta entre los hombres que en las mujeres.
> El 43% de la población no controla la sal que ingiere en sus comidas, el 47% no controla el azúcar y el 49% la grasa. El hábito de control es menos frecuente entre los hombres y los jóvenes.
> Más de la mitad de la población (54%) no controla su colesterol con frecuencia, afirmación que es más común entre los hombres (59%) y entre los jóvenes (77%).
Entre otros datos interesantes:
> 7 de cada 10 argentinos se pesan/controlan su peso.
> La mitad de la población (53%) intenta mantener un equilibrio adecuado entre proteínas, carbohidratos y grasas.
> La mitad de la población (50%) lee las etiquetas de productos para ver la lista de ingredientes.
> La mitad de la población (49%) consume productos de bajas calorías.
“Resulta relevante destacar que casi la mitad de los argentinos reconoce que no controla la sal, el azúcar ni las grasas que ingiere en sus comidas, porcentaje que se incrementa notoriamente al considerar únicamente a los hombres y a los más jóvenes. Si bien evitar este tipo de consumos es normalmente más necesario a medida que se avanza en edad, sin dudas la toma de conciencia temprana sobre la conveniencia de cuidarse en la ingesta de sal, azúcar y grasas permitiría que se incrementen los comportamientos preventivos que son sumamente relevantes para la salud. En tal sentido, es necesario que desde el Estado y la sociedad civil se desarrollen campañas orientadas a la generación de conciencia sobre las ventajas que a largo plazo trae aparejadas una alimentación saludable sobre el bienestar y calidad de vida futura”, comentó Andrés Cuesta, secretario académico de la UADE.