Además de los pacientes con el alta médica, hay alrededor de otros 300 en tratamiento. Respecto de los resultados obtenidos, los datos indican que "ningún paciente tratado por más de 24 horas necesitó asistencia respiratoria mecánica"; la saturación de oxígeno de quienes recibieron el tratamiento era "normal" al tercer día; el 100% se recuperó después de entre cinco y nueve días y los días de internación se redujeron de 14 a 8,3".
Cuando en mayo se presentó el tratamiento, los científicos Dante Beltramo y Roxana Alasino (quienes vienen trabajando hace años en el tema para otras aplicaciones) subrayaron que no es una "cura" para el COVID-19, sino un tratamiento "de rescate" que atiende la inflamación pulmonar. Además de las provincias en las que se está usando, lo solicitaron Chaco, La Rioja, Salta, Santa Fe y la ciudad de Ushuaia.
El desarrollo consiste en una modificación de la molécula del ibuprofeno que la convierte en soluble en agua y, de esa manera, se convierte en una solución para nebulizar que transfiere sus propiedades con capacidades mucolíticas. Además, es antiinflamatoria. Las nebulizaciones (de entre 10 y 15 minutos cada ocho horas) lograron que los pacientes no lleguen a un nivel de deterioro que requiera asistencia respiratoria mecánica.
Es un tratamiento aconsejable para la fase 2 de la enfermedad (pulmonar/ inflamatoria), en la que los síntomas más relevantes son la respiración entrecortada y señales de hipoxia; las imágenes pulmonares ya son anormales en esta instancia. Las fuentes que trabajan en el tratamiento indican que el 20% de los infectados llegan hasta esa etapa y la mayoría requiere hospitalización por lo que -en una fase en la que hay sistemas de salud colapsados en algunos lugares- se podría aplicar el tratamiento para acelerar las altas.
Desde el laboratorio indican que la molécula que se usa está "ampliamente estudiada" y es "una de las más seguras". En algunos casos puede generar tos o molestias en los ojos en la primera aplicación.
En julio, después de la aplicación compasiva "ampliada" en unos 40 pacientes, el Comité de Ética del Ministerio de Salud de Córdoba recomendó continuar con su uso.
Los científicos siguen trabajando, de acuerdo al plan original, en el "ensayo clínico fase 2" que es el paso previo y obligatorio para que el producto tenga su venta autorizada; esta etapa podría insumir unos diez meses.
En este contexto los ministerios de Salud provinciales avalaron su uso compasivo que significa que está restringido en casos excepcionales a enfermedades para las que no hay un tratamiento eficaz. Así, el médico tratante actúa conforme a la ley que regula su profesión y en observancia de las reglas éticas de la Asociación Médica Argentina.
El gobierno de Córdoba fue el primero en aplicarlo con la característica de "compasivo", un esquema al que se sumaron las otras provincias donde se está usando. Hasta ahora, la solución se viene aplicando con nebulizadores a pistón, comunes, ya que logran un tamaño de partícula que llega a la parte más profunda del pulmón. No se ha probado con nebulizadores ultrasónicos.
Si el mercado argentino requiriera más volumen del tratamiento, desde la empresa afirman que cuentan con capacidad de producción inmediata. Es de distribución simple porque no requiere cadena de frío.
Tanto en países europeos como España, como en limítrofes, como Uruguay, los medios de comunicación se han encargado de difundir este novedoso tratamiento, pese a que aquí aún la ANMAT no lo aprueba.
Enrique Barimboim, integrante de la Asociación Argentina de Medicina Respiratoria, explicó el motivo: "analizamos y no encontramos evidencia científica seria y fuerte. La gente que lo promueve no trabaja con un protocolo puntual de investigación acerca del ibuprofeno nebulizado para tratar casos de Covid-19", motivo por el cual la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (Anmat) no ha aprobado el uso de este procedimiento.
"Lo que sí está permitido es el uso compasivo ampliado. Esto es la administración del medicamento por la técnica antes mencionada, bajo la aprobación de un protocolo de uso por parte del paciente o de las personas habilitadas para hacerlo".
Barimboim manifestó que el tratamiento con ibuprofeno inhalado está en una etapa experimental en la que no se han hecho pruebas con la validez científica necesaria para respaldarlo. Son tratamientos experimentales, que se autorizan para ser usados, pero no está comprobado que sirvan".
Para que la efectividad del ibuprofeno inhalado para tratar el Covid-19 se compruebe científicamente, hay pasos que no se pueden obviar. Barimboim explicó que se debe experimentar con un grupo cerrado de pacientes, en donde a una parte se le realice esta práctica y a otra parte no, y se lleve adelante a través del método científico conocido como "doble ciego", es decir, ni los investigadores ni los pacientes saben quienes reciben placebos y quienes se tratan con el medicamento a investigar.
El médico aseveró que no es así, en cuanto a la terapia propuesta por investigadores y por un laboratorio médico de Córdoba, que sería el que fabrique el ibuprofeno en las condiciones que se necesitan para ser nebulizado.
Barimboim manifestó que, si se procediera de esta manera, y se encontrara evidencia verdadera de efectivdad, la Asociación lo respaldaría. De lo contrario, sería una irresponsabilidad. El neumonólogo también destacó el peligro de que este tipo de tratamientos sea apoyado por los gobiernos y hasta se diga que se van a poner el práctica cuando realmente no se ha comprobado su efectividad.
"¿Cuál es motivo de que esto se promueva si no está probado? Estamos generando falsas expectativas, de alguna manera, estaríamos vendiendo agua bendita. No decimos que no funciona, podría ser que lo hiciera, pero sin cumplir los pasos determinados, no podemos apoyarlo".