Efectivamente, los que recibieron el fármaco tuvieron una disminución de las capacidades más lenta, pero fue diferencia de no más de medio punto en esa escala.
Además, de acuerdo a declaraciones a The Associated Press del doctor Michael Irizarry de Eisai, los receptores de la droga tuvieron un 31% menos probabilidades de avanzar a la siguiente etapa de la enfermedad durante el estudio.
Ahora, la Administración de Drogas y Alimentos (FDA) está considerando aprobarlo bajo su programa de vía rápida. Se espera una decisión a principios de enero y, en ese caso, será el segundo fármaco antiamiloide del mercado.
De hecho, el año pasado la FDA aprobó el primero, Aduhelm, fabricado por los mismos laboratorios. Pero la falta de evidencia de mejores resultados para los pacientes logró que las aseguradoras y muchos médicos duden recetarlo, sumado a los costos millonarios.
Precaución de los expertos frente a lecanemab
Desde los primeros resultados publicados por los laboratorios, se han planteado dudas sobre la seguridad del fármaco. De hecho, se vincularon dos muertes de participantes del ensayo, aunque los investigadores aseguraron que estaban relacionadas a la droga.
Tara Spires-Jones, profesora de Neurodegeneración y subdirectora del Centro para el Descubrimiento de las Ciencias del Cerebro de la Universidad de Edimburgo, señaló en diálogo con The Guardian que “ambos grupos en el ensayo tuvieron un empeoramiento de los síntomas, pero las personas que tomaron el medicamento no declinaron tanto en sus habilidades cognitivas”.
"Lecanemab no es una panacea, pero proporciona una prueba de concepto de que el Alzheimer no es un problema imposible: es potencialmente tratable y quizás algún día incluso prevenible", dijo también Jonathan Schott, profesor de Neurología y director médico de Alzheimer's Research UK.
Por su parte, el doctor Richard Oakley de la británica Alzheimer’s Society advirtió al mismo medio: “no debemos olvidar que lecanemab solo se puede administrar a personas con enfermedad de Alzheimer temprana que tienen amiloide en el cerebro. Esto significa que las personas con otros tipos de demencia o en las últimas etapas de la enfermedad de Alzheimer no pueden beneficiarse de este medicamento”.
De hecho, “es poco probable que los pacientes individuales noten la pequeña diferencia reportada en este ensayo", indicó a MedicalXpress Madhav Thambisetty del National Institute on Aging de Estados Unidos.
La directora científica de la estadosunidense Alzheimer's Association, María Carrillo, insistió a dicho medio: “todos entendemos que esto no es una cura y todos estamos tratando de comprender realmente lo que significa retrasar el Alzheimer, porque es la primera vez".
En diálogo con The New York Times, el neurólogo e investigador principal del National Institute on Aging, Madhav Thambisetty, resumió:
"Desde la perspectiva de un científico, es emocionante que un tratamiento experimental dirigido a la amiloide cerebral en la enfermedad de Alzheimer parezca retardar el deterioro cognitivo. Desde la perspectiva de un médico que atiende a pacientes con Alzheimer, la diferencia entre lecanemab y placebo está muy por debajo de lo que se considera un tratamiento con efectos clínicamente significativos".
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