Ahora, el nuevo estudio publicado en BMJ examinó 815 productos de fórmula en 15 países diferentes incluyendo: Australia, Canadá, Alemania, India, Italia, Japón, Nigeria, Noruega, Pakistán, Rusia, Arabia Saudita, Sudáfrica, España, Reino Unido y Estados Unidos.
La mayoría de los productos tenían al menos una declaración de propiedades saludables o nutricionales, en principio, controversiales.
Cuando las leches de fórmula proporcionaban referencias, solo el 56% informó hallazgos de ensayos clínicos, que sería la fuente de mayor calidad científica. Mientras tanto, el resto fueron revisiones, artículos de opinión, investigaciones con animales, entre otros.
Como si fuera poco, el 90% de las referencias a ensayos clínicos registrados tenían un alto riesgo de sesgo.
El 88% de los ensayos registrados tenían autores que habían recibido financiación de la industria de leches de fórmula o estaban directamente afiliados a la industria.
“Es esencial que la industria proporcione información precisa y confiable a los consumidores, en lugar de utilizar afirmaciones vagas o sin fundamento como herramientas de marketing”, pidieron los investigadores.
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