Los voluntarios fueron reclutados dentro de los cinco días en los que el miembro de su hogar mostró síntomas y fueron evaluados diariamente durante 14 días: 53 se infectaron, 31 de los cuales estaban completamente vacunados y 15 sin vacunar.
Los resultados sugieren que incluso aquellos que están completamente vacunados tienen un riesgo considerable de infectarse. De hecho, el análisis demostró que:
Un contacto completamente vacunado tiene un 25% de posibilidades de contraer el virus de un miembro del hogar infectado, mientras que los no vacunados tiene un 38% de posibilidades de infectarse.
No obstante, las cifras no arrojan luz sobre la gravedad de la enfermedad, lo que significa que la diferencia exacta no está clara.
El equipo agregó que el nivel máximo de virus en las personas infectadas fue el mismo independientemente de si fueron inmunizadas o no, aunque estos niveles disminuyeron más rápidamente en las personas vacunadas, es decir que eliminaron la infección antes.
Completamente vacunados vs no vacunados
El equipo de científicos examinó de cerca a los participantes completamente vacunados.
“Lo que encontramos, sorprendentemente, fue que ya tres meses después de recibir la segunda dosis de vacuna, el riesgo de contraer la infección era mayor en comparación con la vacunación más reciente”, dijo el profesor Ajit Lalvani, presidente de enfermedades infecciosas en el Imperial College de Londres y autor del estudio.
En efecto, hicieron hincapié en que la vacunación, incluidos las terceras dosis y los refuerzos, son clave.
Además, enfatizaron que los no vacunados no pueden confiar en la inmunidad de quienes están completamente inmunizados para protegerse a sí mismos.
En contraste, si las personas completamente vacunadas se infectan, permanecerán protegidas contra enfermedades graves y la muerte, y tenderán a tener solo una infección leve.
Finalmente, los hallazgos demuestran que la vacunación por sí sola no es la única medida necesaria para combatir la pandemia, sino que se necesitan métodos no farmacológicos, como las restricciones y el uso obligatorio de barbijo.
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Fuente: The Guardian