
Una vez que el polvo del choque se haya asentado, el Lunar Reconnaissance Orbiter de la NASA se colocará en posición para obtener una vista lo más cerca posible del cráter que se forme. El objetivo es entender la física de los impactos planetarios.
El profesor de astrofísica y ciencias planetarias, Paul Hayne, escribió en The Conversation que el impacto estimado para mañana es “una oportunidad emocionante”.
Aunque la luna está llena de cráteres y registró innumerables colisiones, los humanos rara vez han logrado vislumbrar los proyectiles, que generalmente son asteroides o cometas. Es decir, los científicos no tienen suficiente información para entenderlos.
El choque del cohete proporcionará un experimento "accidental" que podría revelar mucho sobre cómo las colisiones naturales golpean y recorren las superficies planetarias, como sobre la propia naturaleza de la luna, precisó Hayne.
Todavía no hay consenso respecto a la identidad exacta del objeto que va a estrellarse. Los astrónomos saben que es un propulsor descartado del lanzamiento de un satélite a gran altitud.
Tiene aproximadamente 12 metros de largo y pesa casi 4.500 kilogramos. Es probable que sea un cohete SpaceX lanzado en 2015 o un cohete chino lanzado en 2014, pero ambas partes han negado la propiedad.
Según Hayne, esto es lo que se espera que suceda mañana en la luna:
Prácticamente no quedará nada del cohete.
El evento de mañana no ha sido planeado, pero la NASA realizó un experimento similar en 2009 cuando estrelló intencionalmente el Lunar Crater Observation and Sensing Satellite en el polo sur lunar.
Hayne fue parte de la misión y fue “un éxito rotundo”, aseveró. Con las imágenes recogidas se pudo estudiar la composición de la columna de polvo. Sin embargo, quedó en un cráter permanentemente oscuro y no proporcionó más datos.
El nuevo experimento “accidental” ocurrirá en el lado oculto de la luna, por lo que estará fuera de la vista de los telescopios terrestres.
Pero dos semanas después del impacto, el Lunar Reconnaissance Orbiter de la NASA comenzará a vislumbrar el cráter a medida que su órbita lo lleve por encima de la zona de impacto.
Con las condiciones adecuadas, la cámara comenzará a tomar fotografías del lugar del impacto con una resolución de aproximadamente 1 metro por píxel. Los orbitadores lunares de otras agencias además de la NASA espaciales también podrán observarlo.
Los impactos y la formación de cráteres son un fenómeno generalizado en el sistema solar. Pero a pesar de lo frecuente que son, la física general de este proceso no se comprende bien.
Por eso, observar el impacto del cohete y el cráter resultante podría ayudar a los científicos planetarios a producir mejores simulaciones, de cara a una verdadera multiplicidad de misiones planeadas para visitar la luna en los próximos años.
Independientemente de la identidad de este cohete descarriado, este raro evento de impacto proporcionará nuevos conocimientos que pueden resultar críticos para el éxito de futuras misiones a la luna y más allá, resumió Hayne.
*Fragmentos de un artículo firmado por Paul Hayne en The Conversation