En un artículo publicado hoy, ambos equipos se han unido para corregir las interpretaciones de hace dos años. Según explicaron, se trata de un sistema de dos "estrellas vampiro".
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Ilustración de cómo se ve el sistema compuesto por una estrella con un disco alrededor (la estrella “vampiro”) y una estrella que ha sido despojada de su atmósfera. [Imagen publicada por Ku Leuven]
De agujero negro a estrella
Rivinius estaba convencido de que la mejor explicación para los datos que tenía, obtenidos a través de un telescopio, era que el sistema que veían era una estrella orbitando un agujero negro cada 40 días y una segunda estrella en una órbita mucho más amplia.
Pero el astrónomo festejó que hoy se puedan retractar aquella publicación. “No solo es normal, sino que así debería ser que los resultados se analicen”, dijo.
El nuevo estudio impulsado por Julia Bodensteiner propone una explicación diferente para los mismos datos: se trata de un sistema con solo dos estrellas en una órbita de 40 días y ningún agujero negro.
Esta interpretación alternativa requeriría que una de las estrellas fuera despojada, lo que significa que antes había perdido una gran fracción de su masa frente a la otra estrella.
"Habíamos llegado al límite de los datos existentes, por lo que tuvimos que recurrir a una estrategia de observación diferente para decidir entre los dos escenarios propuestos por los dos equipos", explicó Abigail Frost, investigadora de KU Leuven, quien dirigió el nuevo estudio publicado hoy.
Para resolver el misterio, los dos equipos de astrónomos trabajaron juntos y publicaron el informe en Astronomy & Astrophysics.
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Los astrónomos corroboraron que se trata de un sistema con solo dos estrellas en una órbita de 40 días y ningún agujero negro.
¿Qué son las estrellas “vampiro”?
De haber un agujero en el sistema HR 6819, las dos estrellas no tendrían tanta separación entre ellas, pensaron los astrónomos. Estos indicios los llevaron a reconsideraran la presencia de otro tipo de objeto en lugar.
“Nuestra mejor interpretación hasta ahora es que captamos este sistema binario en un momento poco después de que una de las estrellas absorbiera la atmósfera de su estrella compañera. Este es un fenómeno común en los sistemas binarios cercanos, a veces denominado ‘vampirismo estelar’ en la prensa”, explicó Bodensteiner.
En efecto, mientras que la estrella donante fue despojada de parte de su material, la estrella receptora comenzó a girar más rápidamente.
"Esto hace que nuestros hallazgos para HR 6819 sean muy emocionantes, ya que presenta un candidato perfecto para estudiar cómo este vampirismo afecta la evolución de las estrellas masivas y, a su vez, la formación de sus fenómenos asociados, incluidas las ondas gravitacionales y las violentas explosiones de supernova", reflexionó Bodensteiner.
¿Qué pasará de ahora en adelante?
El equipo recién formado planea monitorear a HR 6819 más de cerca y realizar un estudio sostenido en el tiempo para comprender mejor su evolución, observar sus propiedades y utilizar ese conocimiento para aprender más sobre otros sistemas del espacio.
En cuanto a la búsqueda de agujeros negros, el equipo se mantiene optimista. "Los agujeros negros de masa estelar siguen siendo muy esquivos debido a su naturaleza", explicó Rivinius.
Con todo, es solo cuestión de tiempo hasta que los astrónomos los descubran.
*Fuentes consultadas: Noticias Ku Leuven, Tekcrispy, BBC, New Scientist.