Los cardiomiocitos generalmente mueren en grandes cantidades después de un ataque al corazón y, como son células altamente especializadas, no pueden reponerse.
Sin embargo, estudios previos habían demostrado que un subconjunto de células en el epicardio puede reprogramarse para convertirse en células madre, llamadas células progenitoras derivadas del epicardio (EpiPC), que pueden regenerar no solo cardiomiocitos, sino también otros tipos de células cardíacas.
“Las EpiPC son como los albañiles que reparaban catedrales en Europa en la Edad Media”, ilustró Aguirre.
Los científicos corroboraron los hallazgos en el pez cebra: a los tres días de haber sufrido una lesión en el corazón, la expresión del ARN mensajero de la oxitocina aumenta hasta 20 veces en el cerebro. Luego viaja al epicardio y estimula a las células locales a expandirse y convertirse en EpiPC que, a su vez, se convertirán en cardiomiocitos, vasos sanguíneos y otras células cardíacas importantes que reemplazan a las perdidas.
Luego replicaron los experimentos en tejido humano y notaron los mismos sorprendentes efectos. Según explicó Aguirre, “la oxitocina se usa ampliamente en la clínica por otras razones, por lo que la reutilización para pacientes después de un daño cardíaco no es una gran imaginación. Incluso si la regeneración del corazón es solo parcial, los beneficios para los pacientes podrían ser enormes”.
Los resultados se publicaron en la revista Frontiers in Cell and Developmental Biology.
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