image.png
El estudio incluyó autopsias de 44 pacientes que murieron después de contraer SARS-coV-2 durante el primer año de la pandemia.
Virus en el cerebro
La propensión del coronavirus a infectar células fuera de las vías respiratorias y los pulmones se ha cuestionado y hay numerosos estudios que brindan evidencia a favor y en contra de aquella posibilidad.
En este caso, el análisis estadounidense de los NIH se basa en un extenso muestreo y análisis de tejidos tomados de las autopsias de 44 pacientes que murieron después de contraer el coronavirus durante el primer año de la pandemia.
La carga de la infección fuera del tracto respiratorio y el tiempo necesario para eliminar el virus de los tejidos infectados no están bien caracterizados, particularmente en el cerebro, dijeron los autores.
Pero el grupo detectó ARN persistente del SARS-CoV-2 en múltiples partes del cuerpo, incluidas regiones del cerebro, hasta 230 días después de la aparición de los síntomas.
Debido a la falta de información, todavía no se sabe la carga de enfermedades crónicas que habrá en los próximos años, tales como insuficiencia cardíaca o demencia temprana.
Los resultados de este estudio mostraron que, si bien la mayor carga de SARS-CoV-2 se encuentra en las vías respiratorias y los pulmones, el virus puede diseminarse temprano e infectar células en todo el cuerpo, incluidos el corazón y el cerebro.
De hecho, hallaron que un paciente que murió 230 días después de la aparición de los síntomas, seguía teniendo rastros del virus.
Fuente: Bloomberg