Por ejemplo, un estudio de autopsia de hombres que murieron a causa de la infección mostró orquitis (inflamación testicular) con mucho daño en las células testiculares, aunque el SARS-CoV-2 no se encontró de manera consistente en las muestras de semen.
¿Qué observaron los científicos?
El equipo de la Universidad de Hong Kong investigó los cambios testiculares y hormonales de los hámsteres infectados por el virus, que había sido administrado por vía intranasal o testicular directa. Para constatar el resultado, enfermaron a un grupo de animales con el virus de la influenza.
- Los hámsteres infectados con SARS-CoV-2 desarrollaron atrofia testicular en el tamaño y el peso.
- El nivel de hormonas sexuales en suero se redujo notablemente a los 42 a 120 días después de la infección.
- Se observaron inflamación testicular aguda, hemorragia y necrosis de los túbulos seminíferos y alteración de la espermatogénesis.
Por su parte, el grupo de control infectado con el virus de la influenza A no mostró daño testicular, lo que demuestra que el efecto está estrictamente relacionado a la enfermedad pandémica.
Finalmente, los animales vacunados contra el COVID no sufrieron estas consecuencias.