Con todo, sigue habiendo un grupo considerable de mujeres a las que ninguno de estos medicamentos les alcanza.
Algunas de ellas contaron sus experiencias al adoptar una dieta gluten-free y cómo les redujo el dolor.
Dieta gluten-free para dolor menstrual
“Después de dejar la escuela, conseguí un trabajo en Alemania cuidando a dos niños pequeños”, relató Eve a Medical News, un reconocido portal de noticias y contenido de salud.
"Uno de ellos tenía enfermedad celíaca por lo que tuvo que evitar el gluten en su dieta. Debido a que incluso una pequeña cantidad de gluten podría enfermarlo gravemente, toda la casa estaba libre de gluten".
Con el tiempo, Eve se dio cuenta que sus periodos menstruales pasaban casi inadvertidos. En consulta con médicos, le aclararon que no hay evidencia científica que corrobore la relación.
Paige, de 21 años, contó una historia similar: “Mi dolor menstrual era tan intenso que me remitieron a una ecografía para comprobar si tenía endometriosis. Afortunadamente, no tenía”.
Por iniciativa propia, intentó reducir su ingesta de gluten. "La diferencia fue asombrosa", dijo. "Mis períodos son mucho más fáciles y no tengo los terribles efectos secundarios (manchas, sangrado intermenstrual y aumento de peso) que tuve cuando probé la píldora anticonceptiva".
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Alternativas de una dieta gluten-free. [Imagen de gastronomiaycia.com]
Sin evidencia
Hay poca evidencia científica que sugiera que el dolor menstrual se vea afectado por el trigo o el gluten en la dieta, pero sí se sabe que la dieta antiinflamatoria puede reducir el dolor menstrual y los malestares.
Los alimentos y bebidas inflamatorias son los alimentos procesados, la cafeína, el alcohol y la carne, principalmente.
Investigadores ya han observado un vínculo entre el gluten, el trigo y la inflamación, por lo que se estima que esta podría ser la razón por la que funcionó el cambio hacia una dieta gluten-free.
Por ejemplo, un pequeño estudio encontró que una dieta vegana baja en grasas reducía el dolor menstrual, aunque las conclusiones no se pueden generalizar.
El problema con los estudios sobre patrones dietéticos es que es muy difícil controlar otros factores, por lo que luego no se pueden aplicar los resultados a todas las personas.
Con todo, aunque funcionó en algunos casos anecdóticos, es posible que una dieta gluten-free no funcione en todas las mujeres.
Por la falta de evidencia científica, los profesionales no siempre recetarán este tipo de cambios. Cualquier decisión es importante dialogarla con el médico de cabecera.